Hace un año, Ricardo Alberto Martinelli Berrocal (58) fue electo Presidente de la República de Panamá con el 60.7 por ciento de los votos. Hoy, según las encuestas, lo apoya más del 70 por ciento de los panameños. Se dice que es un outsider al que lo ciudadanos recurrieron en rechazo de los políticos tradicionales, como ha ocurrido en tantos países de esta América. Es un empresario exitoso. Su partido, su lema y su propósito, es el Cambio Democrático. No pertenece al “neoprogresismo” en boga.
De visita en Panamá hablé con el presidente Martinelli y le pregunté: “A usted se le califica como un hombre de derecha, ¿por qué cree que sea así?” Y respondió: “Será porque soy un empresario y no un ex militar, ex ministro, ex obrero, ex guerrillero, ex obispo, ex dirigente sindical o social. Yo he sido electo por más del 60 por ciento del electorado. No conté para ello con el apoyo oficial, ni con publicidad oficial, no pude contabilizar a mi favor ‘obras de gobierno’, no tuve medios del Estado o públicos a mi favor, usé mis recursos y no los de los contribuyentes. Utilicé mis medios de transporte, automóvil, helicóptero y avión; ni los del Estado ni facilitados por lo que se llama el poder económico. Y le gané al candidato oficial, en elecciones limpias, controladas por un Gobierno al que yo era opositor. ¿Será por eso que soy de derecha?”
“Desde que asumí he combatido con efectividad comprobada la corrupción, sin mirar tendencia política ni poder económico —siguió diciendo el gobernante de Panamá, y continuó—. He aumentado los impuestos a las grandes empresas, a los bancos, he perseguido la evasión fiscal, con resultados muy positivos para el Estado, he rebajado la carga sobre los menos pudientes, he mantenido los artículos de primera necesidad fuera del impuesto al consumo, que pasó del 5 al 7 por ciento, y para la educación, se han establecido becas de estudio, se distribuirán computadoras entre los escolares y se ha puesto en marcha un plan educativo, exigiendo también credenciales válidas, eficiencia y niveles de calidad a maestros y profesores. Se aumentó el salario mínimo y se estableció una pensión de 100 dólares para todos los mayores de 70 años. Se construirá un metro y está en marcha la construcción de cinco hospitales regionales y 35 clínicas de salud. En materia de seguridad aumenté los salarios a la policía como primera medida, e inicié una tarea de depuración en sus filas, y hemos tomado medidas muy profundas para combatir e impedir el narcotráfico. He respetado la división de poderes ”
—Pero hay presiones sobre la prensa, sentencias judiciales regresivas, agresión a periodistas, a fotógrafos —le observé al Presidente panameño. Y él explicó:
“Con respecto a esto último se sancionará a los responsables, no tenga dudas; en cuanto a las decisiones judiciales, ¿qué tengo que ver yo? Es el Poder Judicial. Al Gobierno a veces se le endilgan culpas que no son tan así. Por otro lado, yo necesito de la prensa y necesito de una prensa libre y que me critique y ¿sabe por qué?, porque mi gobierno tiene mayoría parlamentaria y si bien nuestros diputados contrariamente a lo que ocurría en el pasado son libres de actuar —estoy enviando una ley para garantizar la libertad de conciencia—, es preciso que tengamos quien al criticarnos y vigilarnos nos ayude. Lo mismo pasa con las organizaciones de la sociedad civil, que son una importante ayuda, no para cogobernar, que para eso fuimos mandatados nosotros por la gran mayoría de los panameños, pero sí para mejorar y complementar el programa que nosotros nos comprometimos a llevar a la práctica con el electorado”.
“Hasta se me acusa de tener malas relaciones con los EE.UU., fíjese, ‘con el imperio’. Eso es falso, las relaciones son excelentes, pero sin embargo eso también se me reprocha y lo curioso es que los que lo hacen son abanderados de siempre de la hoz y el martillo”.
“Si por hacer lo que hago soy de derecha, ahora yo le pregunto a usted —dijo el presidente Martinelli, dando fin a la entrevista— ¿Qué es lo que hay que hacer para ser de izquierda y progresista?”
El autor es periodista uruguayo, fue presidente de la SIP
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