La niñez
“Los niños son la esperanza del mundo”.
José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano
Abusos a la niñez
En nuestro país se habla mucho de los abusos de la niñez a nivel intrafamiliar, social y económico. Para evitar todas estas violaciones se estableció la Ley 287 (Código de la Niñez y Adolescencia), en 1998, cuando el doctor Arnoldo Alemán era presidente de la República. Hasta el momento este Código ha sido violentado innumerablemente por los propios actores sociales.
Pero lo más impactante es que el mismo gobierno sandinista vive violentando el Código de la Niñez utilizándolo para sus propios intereses, como lo hace con los jóvenes que manda a la calles a promover el caos. Y a la niñez nicaragüense no se le deja a un lado, pues en varias actividades del “presidente de los pobres”, Daniel Ortega utiliza a la niñez para tratar de dar una imagen diferente, pero detrás de eso no vemos que están siendo utilizados para sus propios intereses presidenciales.
Para muestra un botón: en una actividad que recientemente realizó el presidente Ortega en La Libertad, Chontales, obligó a que niños de un colegio de esa localidad esperaran a la comitiva presidencial con banderas del FSLN, cuando la única bandera que deberían portar es la Azul y Blanco, que es la bandera que nos cobija a todos los nicaragüenses, con sus colores de la paz y la pureza. Sin embargo, se pudo observar niños con banderas rojas y negras, algo que es violatorio al Código de la Niñez, en el Título I que tiene que ver con derechos, libertades, garantías y deberes. Siendo más específico, viola el capítulo I, Derechos Civiles y Políticos, que en su Arto. 15 establece que: “Toda niña, niño y adolescente goza del derecho a la libertad, sin más restricciones que las establecidas por la ley. Este derecho abarca, entre otros, los siguientes aspectos: a) Pensamiento, conciencia, opinión y expresión; b) Creencia y culto religioso; c) Recreación, cultura, arte y prácticas de deportes; d) Participación en la vida familiar, vida escolar y en la comunidad sin discriminación alguna; e) Participación en la vida social y política de la nación en la forma que la ley lo establezca; f) A buscar refugio, auxilio y orientación en cualquier circunstancia de necesidad o peligro; g) Participarán en reuniones y asociaciones según su edad e interés.
Por lo tanto, las autoridades, tanto educativas como políticas del gobierno no pueden exigirles a estos niños portar una bandera que no representa al 60 por ciento de la población nicaragüense. Pero lo más curioso de esto es que acompañaba a Ortega el mismo cardenal Miguel Obando, quien es conocedor de las leyes de nuestro país, y sobre todo que promulga la no violación a los derechos de los niños, pero en este caso no habló ni hizo nada al respecto. De manera que lo que se ve es que la libertad y derecho a la participación social y política de los niños nicaragüenses, está siendo maltratada y ultrajada por intereses progubernamentales.
Lo que vemos al final del túnel es que, como siempre, al señor presidente Ortega no le importan las leyes de Nicaragua, que igual que en los años ochenta actualmente vive por encima de ellas, pues para él sus decretos presidenciales son más que las propias leyes de la República. ¿Dónde está el flamante procurador de los derechos humanos, Omar Cabezas, para que se pronuncie ante estas violaciones a la niñez?
Ezequiel Pérez
Pronóstico del tiempo
Últimamente los chinandeganos podemos estar tranquilos respecto a los pronósticos del tiempo de Ineter, porque ya sabemos que cuando dicen que va a hacer un día soleado, es que va a llover y cuando dicen que va a llover, va a hacer soleado. Que el invierno va a entrar tarde ya sabemos que va a entrar temprano… No sé si en otros departamentos pasa lo mismo. Nunca la pegan. Deberían hacer nuevos estudios o cambiar los aparatos que deben estar obsoletos.
Hablando de otro tema, me pregunto cómo permite el cardenal Miguel Obando y Bravo que estén usando su persona en el canal pro gubernamental, Canal 4, como propaganda de la pareja Ortega-Murillo. ¿Por qué no pide que cese esa burla, esa manipulación? Él debería recordar que no se puede servir a dos señores al mismo tiempo. Por favor.
Donald Rivas Villaverde
Condenado a no vivir
Yo soy el niño que no nacerá. Dentro deunos meses, amparados en una ley inicua, mi madre que no me desea y un médico sin escrúpulos, si es que a alguien así puede llamársele médico; en un abortorio o clínica abortiva acabarán conmigo.
Hace unos días el Presidente de mi país, España, defendía en un foro internacional la supresión de la pena de muerte en todo el mundo. Se comparó dicha abolición con la Ley del Aborto que se aprobaba ese mismo día en España. Pero dicha comparación es muy desfavorable para nosotros, los no nacidos. Porque no sólo nos condenan a muerte, nos condenan a no vivir. Yo por ejemplo no sentiré en mi piel las caricias de mi madre, mi padre ni siquiera puedo opinar sobre mi; ni podré ver el cielo azul, ni el sol, ni una noche estrellada en verano. No podré pedir deseos a las estrellas fugaces, ni me bañaré en una playa de arena fina, ni montaré en bicicleta, ni tendré amigos. No jugaré a nada, tampoco veré películas de dibujos animados que tanto gustan a otros niños; ni oiré la música que me gusta, ni dibujaré, ni pintaré con pinturas de colores. No aprenderé a leer ni a escribir, ni veré museos ni edificios importantes, no aprenderé la historia de mi país ni las costumbres de mi pueblo. No me divertiré en sus fiestas, no bailaré. No creceré ni sentiré el primer amor, no amaré ni seré amado. No sentiré esos buenos sentimientos de generosidad, de amistad, de comprensión, de cariño, etc. Nunca viajaré ni veré otros países ni otras culturas. No trabajaré para hacer un mundo mejor.
A lo mejor entre los no nacidos estaba quien descubriría la vacuna contra el cáncer, tal vez no, pero habría algunos buenos médicos de los que no provocan abortos; o buenos abogados, buenos arquitectos, quizá buenos albañiles o buenos camareros. Quizá sería solo una persona, una buena persona, que haría la vida un poquito mejor a los que me rodean. Pero merezco vivir, ¡quiero vivir! Aún están a tiempo.
Detengan esta matanza. Convenzan a mi madre de que no hay nada mejor que el amor a un niño recién nacido, que nunca será más mujer que cuando me amamante. Ayúdenla, porque necesitará ayuda para traerme a este mundo y para cuidarme después. Convénzanla de que, aunque ahora no desee que yo nazca, después me querrá con locura. Que el aborto es un crimen que no soluciona nada. ¡Por favor! ¡Ayúdenme a vivir!
Alejandro Pérez Benedicto
Policías acostados
Los pobladores que residimos y transita-mos diariamente sobre la Carretera Sur (ya que no existen andenes ni aceras peatonales) urgimos del personal y pronta intervención del ministro del Transporte, señor Pablo Fernando Martínez, a fin de que se reinstalen los “policías acostados” (reductores de velocidad), los cuales fueron incomprensiblemente removidos hace varios años, principalmente en el tramo comprendido entre el Km 10 ½ y el INCAE, debido a que en esta zona están ubicados el Colegio de Monte Tabor, el Colegio Calasanz y en Colegio Alemán, en donde cientos de niños, adolescentes, adultos tienen que caminar diariamente expuestos a accidentes y muertes trágicas, como lamentablemente ha sucedido a causa de los vehículos que transitan a altas velocidades y abierta imprudencia en las horas de mayor circulación.
Algunos conductores imprudentes (y quizás sin licencia de conducir) manejan unidades mecánicamente inservibles tales como microbuses, buses, camiones con materiales de construcción, y ahora las osadas “caponeras” —quienes lamentablemente utilizan los trechos rectos como si fueran pistas de carreras de carros—, acentuando potencialmente el riesgo de colisionar con otros vehículos y/o herir mortalmente a tripulantes o transeúntes inocentes.
¿Resulta costoso reinstalar los “policías acostados” en este sector, para reducir sustancialmente estos mortales accidentes? Señor Ministro: ¿cuánto vale la muerte de un estudiante o cualquier persona contra la reinstalación de los ya probados y eficaces policías acostados?
Federico Dueñas de La Peña
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