Varios ataques y atentados perpetrados ayer en Bagdad y en otros lugares de Irak causaron al menos 86 muertos y más de dos centenares de heridos, en la jornada más sangrienta que se vive en el país árabe en lo que va del año. La ola de violencia estalló en un momento delicado para la vida política del país, porque persiste la incertidumbre a la espera de que se confirmen los resultados de las elecciones legislativas de hace más de dos meses. Decenas de personas observan los destrozos en el sitio de un atentado en la ciudad portuaria del sur chiíta de Basora, la segunda más grande de Irak.
LA PRENSA/AP/NABIL AL-JURANI