Niños reciben clases en su lengua originaria, el rama. LA PRENSA/ARCHIVO.

El coloquio de los centauros

Una especialista en historia y lengua rama recrea el porqué estos lenguajes tienen una profunda carga de sabiduría tradicional y además su importancia en la actualidad.

Maricela Kauffmann

 

“El conocimiento es un tesoro que sigue a quien lo posee por doquier” (Proverbio chino).

Mi primera reacción al recibir el programa del Coloquio de lenguas amenazadas de Londres1 para participar junto a lingüistas de los cinco continentes expertos en lenguas indígenas amenazadas fue cuestionar el titulo del encuentro y preguntarme ¿Qué dice la poesía de Rubén Darío en El Coloquio de los Centauros ? ¿Qué dicen las voces de Quirón, Reto, Abantes, Folo, Orneo, Astilo, Neso, Eurito, Hipea, Odites, Clito, Caumantes, Grineo, Licidas, Arneo, Medon y Amico? Éstos son los Centauros que gozan del don de la palabra y dialogan como sabios:

“…Junto al laurel ilustre de florecidos ramos

La gloria inmarcesible de las Musas hermosas

Y el triunfo del terrible misterio de las cosas…”.

Quirón Filírida es el hablante en el poema de Rubén Darío, El Coloquio de los Centauros , es quien nos instruye sobre lo Ontico, la vida y la muerte, el amor, la belleza y la naturaleza, comprendidos en el Todo”. No me quedó duda, son exactamente los mismos temas, saberes y conocimientos que los lingüistas encuentran guardados, como tesoros, en las lenguas autóctonas amenazadas. Los hablantes de la lengua rama y su sabiduría ancestral son mis Centauros.

En Nicaragua hay varios miles de hablantes portadores de esos saberes y conocimientos; los procesos emprendidos en la descripción y documentación de las lenguas autóctonas han dado un salto enorme en la arena de la sostenibilidad lingüística. Es el caso del Proyecto de Lengua Rama que ha producido una gramática (Craig, CIDCA 1987), un diccionario elemental, varios diccionarios temáticos y textos para aprender rama (Craig, CIDCA 1987). Con los años y la experiencia de campo, el diccionario elemental rama se ha convertido en un diccionario enciclopédico que puede consultarse en línea (www.turkulka.net). Esos procesos de documentación al servicio de la revitalización han generado una respuesta positiva de parte de las autoridades territoriales reunidas en el Gobierno Territorial Rama Kriol (GTRK) para asegurar que el rescate y revitalización de la lengua rama tenga un espacio preferencial en la planificación educativa y en el desarrollo humano sostenible del pueblo rama (PADA: GTRK, 2009).

El grupo de expertos participantes en el Coloquio de Lenguas en Peligro pudo valorar los esfuerzos del Proyecto de Lengua Rama y asumirlo como una “buena práctica” que podría replicarse en diferentes esferas para la revitalización cultural y la preservación de la biodiversidad.

La conferencia central e inaugural del Coloquio de Lenguas en Peligro estuvo a cargo de Leonore Grenoble quien compartió su experiencia con los Inuit (Eskimo) en Groenlandia, la mayor isla del mundo. Grenoble enfatizó que las poblaciones del círculo polar ártico son las primeras víctimas del calentamiento global. Es impresionante y sobre todo alarmante cómo el deshielo implica, no sólo la pérdida del medio ambiente tal como lo conocían; también significa la pérdida del territorio, literalmente, así como otros desastres de dimensiones apocalípticas bastante publicitados. Los Inuit enfrentan cada día un paisaje desconocido; descubren que sus senderos tradicionales y sus lugares de caza y pesca son inaccesibles porque están cubiertos de un hielo delgado sobre el que no pueden transitar.
La lengua rama está en el proceso de ser un instrumento clave para fortalecer la adscripción étnica rama y promover la diversidad étnica y cultural.
LA PRENSA/ARCHIVO.

Para elaborar su argumento, Grenoble recurre a la metáfora del hielo delgado, quebradizo, que no resiste peso, mucho menos caminar sobre él. El hielo delgado es uno de los nuevos peligros y un riesgo permanente que están viviendo las poblaciones de la región circumpolar. A lo anterior se suman las conocidas amenazas sobre las lenguas y culturas del Ártico. De hecho, la colonización y las condiciones impuestas por políticas excluyentes han conducido a que la región tenga un alto grado de cambio lingüístico y que la mayoría de las lenguas originarias hayan sido asimiladas por las mayoritarias: el groenlandés y el danés.

Grenoble apunta que hay por lo menos 40 lenguas indígenas en la región. Irónicamente, ese número puede variar drásticamente dependiendo de lo que se entienda por lenguaje, por Ártico, y habría que agregar lo que se entienda por adscripción étnica y ser indígena. Grenoble expuso además la relación entre lengua, cultura y ambiente. Las formas de vida tradicional son el referente de la cotidianeidad y la subsistencia; está demostrado que las lenguas se preservan y hay mayor retención de los saberes ancestrales cuando están ligados a las formas tradicionales de vida. En el declive en la calidad de vida, se pierde también el lenguaje y las prácticas de sobrevivencia. ¿Cómo pueden los Inuit hablar de pesca, caza, toponimia si las nuevas condiciones ambientales les son ajenas y adversas? Quienes están viendo los glaciares derretirse están en alto riesgo, y no saben cómo enfrentarse al hielo que se derrite, cómo guardar la sabiduría que se pierde y evitar la precariedad que se extiende.

Frente a los efectos de la intransigencia e ignorancia humana, que no aprende de la relación de las lenguas y culturas con la tierra y la biodiversidad, los Inuit sufren y se adaptan. Grenoble se pregunta ¿cuál es el papel que debe desempeñar el lingüista contemporáneo frente a las crisis? ¿Qué significa sostenibilidad en el círculo polar Ártico en estas condiciones? ¿Cuáles podrían ser las alternativas de solución? Éstos son planteamientos éticos que la lingüista trata de resolver conjuntamente con la población afectada.

Una respuesta inmediata ha sido asumir un papel activo en la preservación de la adscripción étnica y el ser Inuit en el mundo moderno. Para ello han adoptado el inglés como herramienta para la adaptación; lo estratégico es que a la vez que toman esta medida promueven la importancia de aprender su propia lengua para la sobrevivencia. Han establecido un Comité de Lenguas que es una instancia fuerte. Se apoyan en las bondades de la tecnología, forman en ellas a los más jóvenes y establecen convenios participativos con académicos y centros de investigación reconocidos por su calidad mundial, para encontrar soluciones para su sobrevivencia física y cultural.

El debate en el taller del Coloquio tuvo la finalidad de explorar las diferentes maneras de abordar la sostenibilidad de las lenguas en peligro y la sostenibilidad de la investigación para que aseguren la transmisión del conocimiento.

Las aproximaciones a los diversos temas que abrieron las preguntas surgieron de los especialistas presentes que realizan su trabajo de campo en: África (Mali, Senegal, Argelia, Tanzania, Uganda); América (Canadá, Nicaragua), Australia; Europa (Isla de Man, Rusia); Islas Salomón; y el círculo polar ártico. Nos encontramos con geografías dispersas y a la vez muy cercanas por las convergencias en la problemática que enfrentan las lenguas y por las soluciones que se proponen partiendo de la experiencia de cada quien.

La sostenibilidad del trabajo de campo y la relación con las comunidades con lenguas en peligro reveló paradojas que ponen mayor presión sobre los investigadores; el investigador debe de responsabilizarse por el desarrollo de relaciones “sostenibles”, tanto con los hablantes como con la preservación de sus propios datos. Al tiempo, la mayoría de las agencias de cooperación no destinan fondos para actividades de revitalización de lenguas, a pesar de que ésa sea la prioridad de las comunidades. De manera que si bien existen fondos para conservar la biodiversidad, hay muy poca disponibilidad de fondos para documentar y revitalizar las lenguas en peligro, que son parte fundamental de la biodiversidad. Podría pensarse que esto evidencia que la comunidad donante aún no ha comprendido, o no confía en que los resultados de esta documentación lingüística pueden aportar al conocimiento en una búsqueda de soluciones pertinentes para la biodiversidad y la comunidad de hablantes.

Para la sostenibilidad lingüística hay que plantearse un cambio estructural de cómo se conciben el conocimiento y las políticas educativas, hay que replantearse la construcción de redes entendiendo quiénes son nuestros sabios y de qué sabiduría estamos hablando. A menudo, se señala a la población indígena, empobrecida y de hecho excluida de los procesos, como la responsable de la pérdida de la biodiversidad o como la responsable de impedir el desarrollo por no consentir que algunas propuestas se lleven a cabo en sus territorios. Uno de los problemas que se enfrenta por doquier es la falta de valoración del conocimiento tradicional que los pueblos originarios tienen sobre su entorno y se imponen técnicas foráneas, ajenas al conocimiento tradicional de la ecología 6 y a su lengua.

La pérdida de las lenguas indígenas y su sobrevivencia ocurren dentro de la tendencia moderna y contradictoria de globalización y revitalización cultural. En ese contexto se impone otra paradoja, hay que aprender a vivir localmente y pensar globalmente. Las experiencias en África no difieren de las centroamericanas, más bien son muy similares; el manejo de las reservas naturales está constantemente amenazado por megaproyectos o actores inescrupulosos. Peor aún, ignorando las leyes y retrasando los procesos de ejercicio de derechos como la titulación de tierras y territorios de los pueblos originarios, se pretende disponer de los recursos y hacer caso omiso de los pueblos, su lengua, cultura y formas tradicionales de uso y manejo de sus recursos.

Considerar la lengua como un recurso natural que pueda ser incluida en los planes y políticas públicas fue una de las propuestas interesantes. En múltiples casos, se ha notado que el papel más activo en este proceso de construcción de hábitat lingüísticos, en el que la planificación para el futuro sostenible de las lenguas y la tierra se conectan; lo han desempeñado las comisiones de tierra y recursos naturales y no las instancias educativas, como podría esperarse. En nuestra propia experiencia, las autoridades del pueblo rama se interesaron en la toponimia rama como parte del reclamo por su territorio y desde el primer diagnostico establecieron los nombres rama como referente para sus mojones (Grinevald Kauffmann, 2006; Riverstone, 2008)

La realidad sociolingüística y la urgencia de preservar y ampliar la capacidad de adaptación de los pueblos indígenas se analizó a partir de los factores comunes que están reduciendo el plurilingüismo/bilingüismo y conduciendo a la pérdida de lenguas de los pueblos indígenas, por ejemplo: Limitado capital socio-político; bajo estatus en la jerarquía de lenguas; educación en la lengua mayoritaria dominante; insuficientes medidas de parte de las estructuras gubernamentales para mantener las lenguas minoritarias; pérdida de las prácticas tradicionales de educación y de enseñanza de la lengua; globalización y asimilación de una cultura dentro de otra cultura más dominante.

Todas esas amenazas demuestran que en el cambio de las identidades lingüísticas se conjugan factores étnicos, geopolíticos, económicos, culturales y religiosos, entre otros. Todas son productos de los diferentes procesos del S XXI a nivel regional, nacional y global que ignoran que son las lenguas originarias, las estructuras que proporcionan la matriz fundamental para optimizar los esfuerzos de articulación de recursos ecológicos, sociales, culturales y económicos. Son esos recursos los que podrán conducir a preservar y ampliar la capacidad de adaptación de la biodiversidad, incluyendo sociedades y culturas.

Para el Proyecto de Lengua Rama la lección aprendida que se compartió en el coloquio es que debe concebirse una estrategia para la enseñanza y el aprendizaje de estas lenguas tan amenazadas que no son ni lenguas maternas ni segundas lenguas sino que lenguas tesoro, como lo es el rama. Para el pueblo rama su lengua pasó de ser la “lengua tigre” hablada por unos cuantos, desvalorizada y disminuida por la sociedad a ser la “lengua tesoro”, patrimonio y legado de todos, capaz de contribuir al conocimiento universal y al desarrollo sostenible de su territorio de acuerdo a sus necesidades, intereses y valores. La lengua rama está en el proceso de ser un instrumento clave para fortalecer la adscripción étnica rama y promover la diversidad étnica y cultural intrínseca a la sociedad nicaragüense.

Unámonos a los Centauros para reconcebir conceptos y ver el mundo de una forma más holística; reafirmemos los saberes y aprendamos del valor e importancia de las lenguas autóctonas, replanteémonos las bases del trabajo social y de cambio que se hace con éstas y otras poblaciones; aprendamos a amar y amar, como Grineo:

“…el granito duro que el arquitecto labra

Y el mármol en que duerme la línea y la palabra…”.

Permitamos que los Centauros de nuestros días, los hablantes de las lenguas autóctonas, nos revelen “el terrible misterio de las cosas”, y participen así de manera plena y efectiva en todo el proceso de rescate, revitalización y protección del conocimiento tradicional del que son titulares, y podamos infundirle a nuestras vidas quehaceres y saberes la vitalidad cultural que distingue a los pueblos indígenas del mundo.

La Prensa Literaria

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