La cooperación italiana anunció un cambio en su forma de ayudar a Nicaragua a enfrentar los fenómenos naturales.
Su cooperación ya no tendrá énfasis en la asistencia tras los momentos “duros”. A partir de este año se enfocará en tareas que permitan disminuir los impactos para cuando ocurra un desastre, de manera que las zonas apoyadas estén preparadas para actuar.
- El Programa de Emergencia diseñado por la cooperación italiana se encuentra en diferentes zonas del país con distintos proyectos.
En Managua, la capital de Nicaragua y propensa a terremotos, se reforzarán las capacidades de respuesta. En El Viejo, León, la idea es reducir la vulnerabilidad.
En la RAAN se prevé realizar una gestión integral del riesgo, mientras que en Laguna de Perlas, RAAS, se quiere incluir el mismo tema en el desarrollo local.
En Matagalpa el objetivo es reducir el impacto de inundaciones, y en Chinandega promover los huertos familiares.
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Así lo confirmó a LA PRENSA María Rosaria Notarangeli, coordinadora del programa de Emergencia de la Cooperación Italiana.
Con un fondo de 1.5 millones de dólares, los cooperantes italianos pretenden hacer avanzar siete proyectos, dirigidos al fortalecimiento de capacidades de respuesta ante un desastre, temas como agua y saneamiento, mejoras de viviendas, reducción del riesgo de desastre, desarrollo local, mitigación de inundaciones y huertos locales.
El programa abarca todos estos proyectos para ejecutarse en Managua, Matagalpa, León Chinandega, El Viejo, la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAS) y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS).
La idea es dar capacitaciones integrales a la gente, para que sepa qué hacer ante un desastre, pero también para que prevenga este tipo de situaciones desde antes de que ocurran.
Notarangeli explicó que todos los proyectos están pensados en base de las necesidades reales de cada comunidad beneficiada.
Así, mientras un grupo de beneficiados serán capacitados en cómo mantener huertos en sus casas, para su seguridad alimentaria en casos de emergencia, otros aprenderán a construir casas con materiales baratos y accesibles, o bien sabrán controlar las situaciones extremas en momentos de desastres.
Todo esto tendrá entre sus ejes principales el respeto por el medio ambiente, según Notarangeli, y será incluido en la educación formal, por medio de las escuelas en los sitios donde se ejecutarán los proyectos.
Aunque los beneficiados directos serán unos 400, al final la lista se elevaría a números no predecibles, ya que estas personas reproducirán sus conocimientos y los implementarán para evitar un desastre, o bien mitigar su impacto.
Con este cambio en la forma de cooperar, Italia espera que la asistencia tenga un mayor impacto en Nicaragua, ya que la gente estará informada sobre las amenazas naturales, los riesgos que corre, y lo que debe hacer para reducir su impacto.
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