Tiempo de héroes

Jairo Osorno Cajina

El año 2010 llama poderosamente la atención por la cantidad y complejidad de problemas a resolver, que afectan a la humanidad en su conjunto. El escenario es caótico, una economía mundial enferma de males del pasado y desastres naturales que no tienen explicación aún para los estudiosos de tales fenómenos. Al parecer solamente un héroe podría restablecer un orden que resolviera semejantes demandas.

Sería fácil creer en los héroes que nos vende el cine. Éstos, dotados de poderes sobrenaturales, son capaces de vencer todo tipo de retos. Algunos con fuerza descomunal capaz de detener fenómenos naturales, otros con la habilidad suficiente para vencer cualquier mente siniestra. Podría ser cualquiera, lo que realmente importa es el heroísmo y valentía para vencer la maldad y ayudar a creer en la idea de un mundo en paz.

Pero no hay que buscar personas con súper poderes, que no existen. Creamos en personas comunes pero valientes y audaces, que se atrevan a enfrentar sus propios “némesis” y lograr victorias personales. Personas que día a día busquen la solución a sus propios conflictos y dudas, que se sientan insatisfechas por las circunstancias que viven, capaces de no dejarse dominar por “villanos” que llenan de temor a la sociedad con sistemas que sólo acentúan más los problemas sociales y la falta de esperanza. Héroes que no callen y hagan sentir su opinión de forma pacífica pero a la vez férrea. Héroes que se superen a sí mismos derribando barreras como carencias económicas y falta de oportunidades, estudiando y preparándose para un futuro mejor. Héroes que sin importar el sistema político que les gobierne, determinen hacer crecer su economía respetando la institucionalidad y las leyes.

Estoy seguro de que este tipo de héroe no lo encontraremos en nuestros políticos sin visión y apáticos. Hace mucho que esa raza se extinguió entre ellos. Pero sí creo en héroes anónimos que no buscan protagonismo, sólo el bien común. Personas que contribuyen a su país con actos tan sencillos como entender la responsabilidad de ser buenos ciudadanos, protegiendo y amando a su familia —aspecto de trascendental importancia en estos tiempos—, dejando un legado de buenas costumbres y valores a las generaciones venideras, no sólo siendo demandantes de oportunidades sino creando las mismas a fin de incentivar una cultura de progreso en el país.

Definitivamente, el país no debería depender de sus gobernantes y sus sistemas, sino de los ciudadanos comprometidos con el progreso y el bien común. Es tiempo de héroes. Un país no es mejor con más policías y más hospitales; un país es mejor con ciudadanos que buscan la excelencia en todo lo que hacen, sin importar las circunstancias. Determinados a vencer “villanos” como la violencia, robos, narcotráfico, corrupción y pobreza extrema. Éstos deben ser motivos suficientes para despertar en nosotros una búsqueda de valores que permitan formar un futuro mejor.

Pienso en los héroes de nuestra nación. Estoy seguro que ninguno de ellos buscó protagonismo y fama. Sencillamente fueron responsables con su generación, adoptaron criterios y deberes que aseguraron su permanencia en las páginas de nuestra historia. Espero que sus actos sean suficientes para motivarnos a sobrepasar sus logros o tan siquiera imitarlos.

Dejemos atrás el pensamiento utópico que ha hecho mendigo a nuestro país creyendo en súper héroes o súper fórmulas que nos sacarán de pobres. El trabajo es el acto heroico que nos levantará y nos dará una identidad de héroes. No dependemos de unos pocos, dependemos de nosotros mismos.

El autor es ingeniero en  Sistemas

COMENTARIOS

  1. Ronaldo José Castillo Calero
    Hace 16 años

    Ingeniero Osorno, por años la sociedad nicaragüense ha estado mas pendiente en los problemas de institucionalidad de los Poderes del Estado que de resolver el problema en cada hogar, si realmente cada cabeza de familia intentara al menos fortalecer los principios morales en su hogar y asumir su papel de conversor de futuro, no solo lograríamos crear una mejor sociedad, sino que garantizaríamos generaciones de nicaragüenses, que cambiarían toda esta podredumbre política y social FELICITAC

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