El venezolano Edwin Valero, campeón ligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), le puso fin a su desenfrenada vida.
Valero, un invicto campeón en 27 combates, con 27 triunfos por la vía del nocaut, se suicidó ayer en la madrugada en la estación policial de Carabobo, Venezuela, donde estaba preso porque el domingo asesinó a su esposa Jennifer Carolina Viera, madre de sus dos hijos.
Según el Consejo Mundial de Boxeo (CMB), en más de 300 años de historia del boxeo, ningún boxeador ha tenido un promedio de 100 por ciento en nocauts.
Valero era el campeón ligero en receso del CMB, porque estaba bajo custodia policial por haber golpeado a su esposa.
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Valero se ahorcó en la prisión con la misma ropa que llevaba puesta, al colgarse del techo de la prisión, a eso de la 1:30 a.m. hora de Venezuela.
Los policías de la prisión se enteraron de su muerte por un llamado dado por un reo vecino, pero no hubo manera de sacar con vida a Valero, un boxeador de una gran fortaleza física, un poder descomunal en sus puños, pero con severos problemas de adicción de drogas y alcohol.
En los últimos años, Valero se vio involucrado en varios incidentes, como golpear a su madre, herir de un disparo en una pierna a su esposa y pelear con policías.
Es más, en la pasada semana se habló de enviarlo a rehabilitación en Cuba, para tratar de sacarlo de la adicción, pero no aceptó la propuesta y siguió bajo arresto domiciliar por golpear recientemente a su esposa.
El fin de semana, sin embargo, logró escaparse de los custodias, se fue a un hotel de Valencia con su esposa, posiblemente obligada, y ahí le segó la vida.
El “Inca” se entregó a la policía, confirmó que él había sido el autor del asesinato, y horas más tarde acabó con él.
Valero vivió un tiempo en Japón, porque estuvo con Teiken, de la empresa Akihiko Honda, firmó con Golden Boy Promotions para tratar de brillar en Estados Unidos, algo que le había sido negado en sitios como Las Vegas porque tenía placas en el cráneo producto de un viejo accidente de motocicleta.
Pero todo este esfuerzo que se hizo con él no fue suficiente para alejarlo de las drogas, el alcohol y una vida desenfrenada que lo llevó a dejar en la orfandad a sus dos pequeños hijos.
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