BANGKOK/AFP
Los manifestantes tailandeses estaban furiosos y exigían este domingo que el primer ministro abandone el país después de los 19 muertos y más de 800 heridos registrados en los enfrentamientos del sábado entre los “camisas rojas” y los militares.
Estos choques callejeros, consecutivos a la imposición del estado de excepción el miércoles, son los más mortíferos en cerca de veinte años en Tailandia, un reino sacudido por crisis políticas desde mediados de los años 2000.
“Pedimos al primer ministro Abhisit Vejjajiva que dimita inmediatamente y abandone el país”, declaró Natawut Saikuar, uno de los líderes de los opositores.
“Guerra civil”, “Baño de sangre”, “Nuestra hora más negra”, titulaban este domingo los diarios. El último balance de los servicios de socorro daba cuenta de 14 civiles muertos, entre ellos un camarógrafo japonés de la agencia Reuters, y cinco soldados. Al menos 825 personas resultaron heridas. Japón pidió al gobierno tailandés una investigación sobre la muerte del reportero.
Los choques del sábado se produjeron tras casi un mes de manifestaciones pacíficas organizadas por “los camisas rojas”, nombre de los seguidores del ex primer ministro exiliado Thaksin Shinawatra, apartado del poder en 2006 por un golpe de Estado militar.
Los “rojos” del Frente Unido para la Democracia contra la Dictadura (UDD) reclaman elecciones legislativas anticipadas y consideran totalmente ilegítimo a Abhisit Vejjajiva, al frente del Gobierno desde diciembre de 2008.
Apoyado hasta ahora por el Ejército, Vejjajiva se niega a dimitir. “Mi Gobierno y yo seguiremos trabajando para solventar la situación”, declaró, y habló de una “investigación independiente” para designar a los responsables del drama.
Miles de personas seguían ocupando este domingo el barrio comercial y turístico de Ratchaprasong, donde los centros comerciales llevan cerrados nueve días. Por la noche, horas después del final de las escaramuzas, un líder de la oposición instó implícitamente al rey Bhumibol, personalidad venerada en el país, a intervenir para buscar una solución a la crisis.
“¿Alguien va a informar al Rey de que sus hijos fueron ejecutados en medio de la carretera sin justicia?”, proclamó Jatuporn Prompan.
El octogenario monarca lleva hospitalizado desde septiembre y no ha intervenido en la crisis.
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