En 20 años Nicaragua pasó de tener un Producto Interno Bruto (PIB) de 1,565 millones de dólares a 6,298 millones, dando así un giro a la pobreza dejada por el modelo de economía centralizada que impuso el primer gobierno del Frente Sandinista (FSLN) en la década de 1980.
“El poder de compra ha crecido 2.8 veces y el ingreso PIB, en términos de paridad de poder de compra, pasó de 6.1 millones de dólares a 16.8 millones”, precisa el economista Erwin Krüger, ex viceministro de la Presidencia, ex directivo del Banco Central de Nicaragua, ex presidente de las Corporaciones Nacionales del Sector Público (Cornap) y ex ministro de Cooperación Externa.
Krüger recuerda que entre 1978 y 1990 el nivel de ingreso per cápita se redujo en un 55 por ciento, lo cual profundizó la pobreza de Nicaragua. Sin embargo, la transición de una economía centralizada a una de mercado permitió al país tener nuevamente indicadores positivos, valora el hoy director de la revista especializada Dracma y profesor de Ave María University.
Explica que en Nicaragua todavía falta aplicar correctamente los principios de la economía de mercado. Menciona el ejemplo de China, que en poco más de dos décadas redujo la pobreza de 63 a 14 por ciento. Si seguimos ese ejemplo —sostiene— Nicaragua podrá tener un crecimiento económico de dos dígitos.
Krüger considera que, a pesar de los “logros” económicos obtenidos en Nicaragua, queda mucho por hacer y señala que lo principal es que aumente la inversión para generar empleos y mejorar los salarios.
“Lo que quieren los privados, que son la mayoría del país, los que generan más del 90 por ciento del empleo, lo que quieren es que los dejen trabajar y que le den oportunidad en invertir y seguir construyendo esta economía (de mercado)”, asegura.
¿Se podría decir que este modelo de economía centralizada significó un retroceso en el desarrollo económico del país?
Sí, pero no sólo en Nicaragua. Definitivamente que en Nicaragua fue un desastre, pero no sólo en Nicaragua; en Rusia aceptaron que fue un total fracaso. A mí me lo dijeron los ministros rusos.
¿Cuáles fueron los factores que permitieron que Nicaragua cambiara del modelo económico centralizado a una economía de mercado?
Nosotros (funcionarios del gobierno de Violeta Chamorro) lo que tuvimos que hacer fue primero tener claridad de hacia dónde íbamos. Nosotros teníamos claro que la economía tenía que ser realmente de mercado, donde hubiera libertad para los agentes de tener las iniciativas para dedicarse a un negocio que ellos creían que era más rentable. Al fin y al cabo era su dinero… Se dejó en total libertad a que las personas se dedicaran a la actividad que quisieran, por eso es que vemos que las exportaciones nuestras están bien diversificadas. Las exportaciones pasaron de 330 millones de dólares a 2,387 millones (incluyendo el sector de zona franca), 7.7 veces más.
Se habla de las bondades de la economía de mercado, pero ¿qué tanto ha ayudado a disminuir la pobreza del país?
En primer lugar, al haber cuadruplicación del PIB ha disminuido la pobreza en Nicaragua, definitivamente, además de que hayan aumentado más de siete veces las exportaciones y que la tasa de mortalidad infantil ha disminuido en el país, la tasa de mortalidad total ha disminuido también. Hay que darle oportunidad a estas personas de que salgan de la pobreza. Y digo oportunidad porque este sistema ha demostrado mundialmente, en economías tan grandes como la de China, por ejemplo, que en un período de 25 años logró reducir la pobreza de un 63 por ciento a un 13 ó 14 por ciento que es ahora; o Chile que en el año 1990 era el 43 por ciento y hoy es 14 por ciento (la pobreza).
Yo creo que Nicaragua tiene la capacidad de crecer a dos dígitos por año. Nicaragua ya creció en los años sesenta y setenta a un nivel del 6.4 por ciento, por ahí Si aplicamos correctamente los principios de economía de mercado, Nicaragua puede y debe crecer más del 10 por ciento. Si lo hizo China, nosotros lo podemos hacer.
¿Qué se requiere para crecer en dos dígitos?
Lo que se requiere es inversión y más inversión, dar confianza en el país, presentar una cara nueva de Nicaragua, como un destino atractivo para que la gente venga a invertir, para que la cooperación regrese para ayudar a los sectores que la necesitan, pero quien va a hacer el verdadero cambio va a ser el sector privado, que es quien lo hizo en China, en Chile, en el mismo Vietnam Por interés del mismo país, lo que realmente necesita Nicaragua es realmente responder a las necesidades de la población, lo que busca es empleo, lo que busca es mejores salarios, es oportunidades.
Hay que calmar toda esa confrontación. Toda esa imagen que se crea de conflicto, toda esa falta de transparencia en todas las transacciones económicas, todo aquello que no ayuda o aumenta el riesgo país; eso es lo que nos ha estado impidiendo completar esta tarea y contribuyendo a que se mantengan estos niveles de pobreza. Lo que hay que hacer es reforzar el modelo (de economía de mercado), reafianzar, respaldar sobre todo a los pequeños y medianos empresarios, apoyar la intermediación financiera. Tenemos que tomar en cuenta que el mundo se está globalizando, lo que pasa fuera de aquí nos impacta a nosotros, y lo que sucede aquí lo sabe todo el mundo. Mientras nosotros no nos concienciemos, todos, de que el objetivo central es estimular la inversión, premiar la inversión, facilitar la inversión, desburocratizar, liberalizar, recompensar al que invierte, al que toma riesgos, al que promueve y al que crea empleo, vamos a estar retrasando un proceso que lo está necesitando la población.
Usted menciona en un escrito en Dracma que, pese a los éxitos del cambio en el modelo económico, aún queda mucho por hacer. ¿Qué es exactamente lo que falta?
El primer paso debe ser el combate a la pobreza, ahí yo no tengo ninguna duda. No podemos nosotros sentirnos orgullosos de lo que hemos hecho mientras exista casi cincuenta por ciento de la población viviendo en condiciones precarias. Aquí en el país existe el talento, existe la capacidad para que nosotros mismos podamos llevar a cabo este proceso. Mientras no se creen esas condiciones, de tranquilidad, de confianza, se necesita esa tranquilidad, esa confianza, esas reglas del juego claras, esa transparencia; se necesita todo eso que va a favor del bienestar del país, porque es el país, no es el Gobierno, y el país somos todos los nicaragüenses.
Mucho se señaló que en esta etapa de transición se le dio muchas concesiones o beneficios inmerecidos al sector privado. ¿Qué opina usted?
No sé le está dando nada, ni se les está premiando. Al sector privado lo que se le está dando es oportunidad para que opere. Es decir, aquí hay un concepto errado de que el Estado da a alguien algo, el Estado no tiene más que facilitar, porque los empresarios no esperan que les den nada. Los empresarios no piden más que se les permita trabajar y que les permitan tener una recompensa al riesgo que ellos toman invirtiendo, porque si no, con ese dinero se van a otro país. Nicaragua lo tenemos que volver un país rentable, un país atractivo y eso no es darle a nadie nada, sino que abrir una oportunidad y la gente que va a invertir va a tomarse un riesgo.
¿Considera que actualmente se le está dejando trabajar al sector privado?
Yo sí creo. Al menos hasta estos 20 años sí. Actualmente, en este Gobierno hay muchas inversiones que se están realizando, pero yo creo que tiene que hacer más este Gobierno, que no solamente debe hacer lo que está haciendo, sino que liberalizar más, profundizar más el proceso.
Se ha señalado que algunas políticas de este gobierno han provocado roces con algunos países y esto puede afectar la relación comercial con esos países…
En el lado político hay que tener mucho cuidado, porque indiscutiblemente algunas acciones políticas de un gobierno traen consecuencias.
Usted mencionó que fue saludable regresar, mediante la figura de privatización, muchas empresas que habían sido intervenidas o estatizadas en los años ochenta, pero también se privatizaron muchas empresas públicas. ¿Esto fue saludable?
En el gobierno de doña Violeta lo que nosotros hicimos fue privatizar en el margen que es que el Estado conserve lo que ya tiene y que toda nueva inversión en este sector no la haga el Estado, sino que la haga el sector privado. El Estado no tenía los fondos para dar un buen servicio de telecomunicaciones, por ejemplo, o un buen servicio incluso de agua potable; y precisamente, porque no tenía los recursos ni la capacidad de endeudamiento, se pasó a darle la oportunidad de que los privados fueran quienes hicieran esas inversiones. Era algo que se tenía que hacer. La opción no era no tener más energía, no tener más agua, no tener más luz.
Como ex ministro de Cooperación externa, ¿qué opina de la crisis en que se encuentra ésta por asuntos políticos?
En los noventa, la cooperación externa jugó un papel crucial. Recibimos un país con tres millones de dólares en reservas, obviamente había que buscar ese dinero, gracias a eso (cooperación) vinieron las primeras inversiones en salud, educación, en comida, en petróleo. El Estado no podía hacer estas inversiones, más un Estado que estaba hiperendeudado como Nicaragua. Se exportaban 300 millones de dólares y tenía en deuda 12,500 millones; era imposible siquiera pagar los intereses de esa deuda, entonces la cooperación jugó un papel importante. Después la inversión privada empezó a sustituirla en importancia, como porcentaje del PIB. Gracias a esta economía de mercado pudimos absorber este shock que tuvimos por la gran recesión mundial. Se debería buscar cómo tratar de recuperar la confianza y llenar los requisitos que siempre piden quienes dan cooperación, porque nadie da cooperación gratis, siempre hay razones y condiciones bajo el cual se da la cooperación. Ya sea por afinidad ideológica, ya sea por simpatía, pero siempre hay ciertos requisitos.
¿Qué pasa si se pierde esta ayuda?
Ojalá que se hagan los esfuerzos (para evitarlo), porque todo lo que sea a favor de la inversión, y esto es importante para la inversión, está a favor de Nicaragua; y todo lo que lo obstruye está en contra del interés de los nicaragüenses.
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