De manera tácita, pero aún no oficial, el presidente Daniel Ortega reconoció a su homólogo de Honduras, Porfirio Lobo, quien durante una breve intervención en la Secretaría del Frente Sandinista, a la vez despacho presidencial, señaló que sostuvieron un diálogo “muy abierto, muy franco, y estamos ambos con una esperanza muy grande, que cada vez los centroamericanos, en todos los diferentes temas que nos relacionan, estemos unidos”.
Unidad, integración centroamericana fueron los dos temas que conversaron ambos mandatarios.
“Que en todos los acuerdos que tengamos, siempre tengamos en mente algo, que lo más importante es el bienestar de nuestros pueblos, y claro, en la medida que estemos así, marchando unidos, seremos más fuertes, seremos más grandes”, enfatizó el presidente Lobo.
Por su parte, el presidente Ortega manifestó que la agenda desarrollada con su homólogo fue para lograr el avance de la región centroamericana.
“Centramos las conversaciones en la importancia de retomar el proceso de integración centroamericana, que se encuentra paralizado por razones de todos conocidas, y necesitamos retomar el proceso con miras a fortalecer la integración”, sostuvo.
El encuentro fue calificado como un primer paso hacia el restablecimiento de las relaciones entre los gobiernos de Ortega y Lobo, “congeladas” debido a que Ortega consideraba que Lobo fue escogido en elecciones organizadas por “golpistas”.
En diversas ocasiones Ortega habría insistido en que no reconocería al Gobierno de Lobo.
La visita de Lobo a territorio nicaragüense duró unas seis horas aproximadamente.
Durante la reunión los mandatarios firmaron un Acuerdo de Entendimiento, que para Pepe Lobo, como también se le llama al Presidente de Honduras, “es un paso más en el avance y en el anhelo de tener cada vez una Centroamérica más unida y, por ende, más fortalecida”.
El presidente Ortega insistió en la “normalización” de las relaciones, por lo que trabajarían en distintas reuniones previstas, para lograr convocar un encuentro de los miembros del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), el que en una resolución del 29 de junio pasado rechazó lo que llamó el golpe de Estado en Honduras y demandó la restitución de Manuel Zelaya.
Ortega espera que en la reunión del SICA se puedan pronunciar sobre esas resoluciones, aprobadas en Managua, para “poder restablecer la normalidad de la región centroamericana, y entrar con mayor ímpetu, con mayor fuerza, con mayor entusiasmo, al proceso de integración, de unidad, de la región centroamericana”.
- Pocas horas después de conocerse la decisión del presidente Daniel Ortega, de reconocer a Porfirio Lobo, miembros de la Red de Resistencia, denominada también Fian, creada posterior al golpe de Estado en Honduras, expresaron su decepción.
Agregó: Espero sepa (Ortega) que si es realmente así, entonces este pueblo hondureño está decepcionado.
Incluso, el reconocimiento de hecho de Ortega hacia Lobo provocó algunas especulaciones.
¿Habrá sido esa nueva base naval gringa en Gracias a Dios, que le dio miedo que Estados Unidos se ponga a revivir la era contra? ¿Alguna amenaza? Algo hizo EE.UU. para lograr esto. Parece que Hillary (Clinton) presionó a (Mauricio) Funes, con lo de deportar a ilegales salvadoreños en Estados Unidos, a (Álvaro) Colom con lo de (Rodrigo) Rosenberg, cuestionaba un miembro de la red.
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Uno de los primeros “gestos” de buena voluntad fue la liberación de parte de las autoridades nicaragüenses de unos pescadores que estaban retenidos por faenar en aguas nacionales.
ANTES VINO COLOM
La visita del presidente Lobo, quien hasta ahora no es reconocido oficialmente por la Administración Ortega, estuvo precedida por la de su homólogo de Guatemala, Álvaro Colom, quien ya había venido anteriormente para tocar el tema de Honduras y junto al presidente Mauricio Funes, de El Salvador, ha insistido en la necesidad del reconocimiento del Gobierno hondureño para reimpulsar la integración centroamericana.
Para mañana domingo se realizará una reunión en Guatemala, entre los mandatarios Colom, Funes y Ortega, para continuar la discusión del tema.
SITUACIÓN INMINENTE
El ex embajador de Nicaragua en los Estados Unidos, Arturo Cruz, opinó ante la eventualidad del restablecimiento de las relaciones entre el Gobierno de Ortega y el del hondureño Porfirio Lobo, que el mandatario nicaragüense siempre ha tenido esa capacidad de “dualidad” para “pasar de una posición A a una Z”, en cualquier tema, y que en el caso de Honduras tiene el mérito de lograr que fuera Lobo quien viniera a él, antes de reconocerlo.

Antes de que el presidente Daniel Ortega anunciara el proceso para normalizar las relaciones con el Gobierno de Honduras, Cruz indicó que el recibimiento del presidente Porfirio Lobo en el país era un indicio para hacerlo.
Por su parte, Eduardo Montealegre, como ex canciller de la República, calificó el acercamiento de ambos mandatarios como positivo.
Mencionó que el reconocimiento es “de hecho” y no oficial, pero que los pasos están dados, para llegar a ese punto.
Montealegre recomendó al presidente Ortega mantenerse en esa vía, para reconocer de manera oficial a su homólogo hondureño.
“Y felicito al presidente Lobo, porque creo que al tomar la delantera, toma la iniciativa, y creo que para la bienandanza de Centroamérica es un elemento muy positivo”, declaró Montealegre.
Uno de los elementos para el restablecimiento oficial, además de la declaratoria del Presidente de Nicaragua, como rector de la política exterior, es que haya el nombramiento de embajadores en ambas naciones.
Jorge Milla fue el último embajador de Honduras en Nicaragua, pero posterior al golpe de Estado fue llamado a su país por el Gobierno de Roberto Micheletti, por lo que esa sede diplomática quedo a nivel de la encargada de negocios.
En el documento firmado por ambos mandatarios también se acordó reactivar algunas comisiones, para impulsar, por ejemplo, los compromisos establecidos en la Declaración de Managua-Golfo de Fonseca, firmado en octubre del 2007, para declararla zona de paz, desarrollo sostenible y seguridad; y reiniciar el memorando de entendimiento, de procedimientos operativos entre las fuerzas navales de ambos países.
NO FALTÓ LA CENSURA
El presidente Lobo llegó a Nicaragua entre las once y las once y media de la mañana, donde realizó una escala, ya que se dirigía a Panamá, donde participaría en la inauguración de los IX Juegos Centroamericanos. Lobo fue recibido por Ortega y el canciller Samuel Santos en el aeropuerto.
Después de su arribo, ambos mandatarios se reunieron por más de veinte minutos, en un salón que se encuentra próximo a la pista aérea, en el área ocupada por la Fuerza Aérea nicaragüense. Y aunque inicialmente se permitió el ingreso de medios de comunicación, la seguridad procedió primero a pedir que se ubicaran al final de la acera del salón, después detrás de una malla que divide la pista con las instalaciones militares, y por último, ordenaron que los medios de comunicación, incluidos los oficialistas, salieran del lugar.
Minutos después de sacar a los medios de comunicación, los presidentes salieron con rumbo a la Secretaría del Frente Sandinista. Ortega conducía su vehículo Mercedes Benz y Lobo iba en el asiento del pasajero.
Al llegar a la Secretaría del Frente Sandinista, la seguridad señaló que avisaría en qué momento se permitiría el ingreso de los medios de comunicación independientes, tomando en cuenta que los oficialistas ya se encontraban en lo que también funciona como despacho presidencial.
No obstante, después de unas tres horas que duró la reunión, los periodistas independientes tuvieron que conformarse con que uno de ellos sintonizara a través de su celular la señal de Canal 4, canal oficialista, donde se conocieron los resultados del encuentro presidencial.
Al salir de la Secretaría del FSLN, como a las tres y media de la tarde, los medios de comunicación intentaron obtener una declaración del presidente Lobo, debido a que el vehículo en el que se transportaban los mandatarios iba lento, pero al final quedó precisamente en el intento.
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