Por generaciones las mujeres han seguido los consejos de sus madres y abuelas para mantener su limpieza íntima. Pero muchas de esos consejos no son los ideales para la salud.
Acciones como lavarse con jabón la vagina, usar óvulos o duchas después de la menstruación, son procedimientos incorrectos según la ginecóloga, Greta Solis.
De acuerdo a la especialista con tan solo un buen estilo de limpieza se reduce importantemente el número de infecciones vaginales.
“La higiene íntima de una mujer debe limitarse a la vulva excluyendo el interior de la vagina. Es decir que los órganos genitales se lavan con agua y jabón solo por la parte externa. Si mantenemos una adecuada limpieza podemos evitar infecciones como la vaginosis bacteriana y las candidiasis”.
La especialista explica que el lavado tiene que ser externo, porque al lavarse por dentro la vagina se barre con los microorganismos que defienden la vagina como los bacilos de Döderlein los cuales excretan ácido láctico y preservan así el estado ácido normal de la vagina.
Asgeura que al no haber defensa hay un germen “aprovechador” que se instala y es el hongo llamado candidiasis. “La mujer se lava y al final del día aparece el flujo y se coloca un protector diario que la lleva a estar en el ciclo de la infección. Es por ello que los tratamientos no le resuelven debido al estilo de limpieza que lleva”.
Un mal limpiado
La contaminación de heces fecales es otra de las causas frecuentes en la mujer que se pasan a la vagina por continuidad.
“Hay mujeres que tienen hábitos defecatorios irregulares, pero además pueden hacer sus necesidades a cualquier hora, eso hace que queden restos en los pliegues del ano. Por mala limpieza, las bacterias de las heces fecales emigran hacia la vagina y producen flujos y olores muy fuertes, a eso se le llama vaginosis bacteriana producida por las Gardnerella vaginalis y las Escherichia coli”, comenta la ginecóloga.
Las mujeres que tienen demasiado vellos alrededor del ano, se les pega el excremento y eso hace también que las bacterias emigren y sufran de infecciones vaginales por autocontaminación.
Limpieza en tres tiempos
La especialista aconseja que si se padece de estreñimiento y no tiene hábito fijo para la defecación lo que puede hacer es una limpieza exhaustiva después de ir al baño.
“Primero deberá limpiarse muy bien con papel higiénico del orificio hacia atrás; una vez que esté segura que está limpia, puede pasarse toallas húmedas por el ano y por último límpiese nuevamente con papel hasta verificar que no hay restos de excremento”.
Lo ideal es defecar y luego bañarse separando muy bien los glúteos para poder lavar con mucha agua y jabón la parte del ano y periné para quitar cualquier resto de excremento.
Cuando se orina, séquese presionando el papel higiene sobre el órgano genital, para evitar que le queden restos de papel que podrían contaminar.
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