La miel, ha sido utilizado como alimento en todas las épocas y culturas de la humanidad, y desde siempre se han conocido sus bondades nutricionales, medicinales y de belleza.
Sus infinitas bondades ayudan a embellecer con facilidad.
Las máscaras hechas a base de miel pueden utilizarse con frecuencia y serán de gran ayuda para su rostro . No olvide que el cuello también necesita de sus mimos.
Para tener una piel suave y radiante, nada mejor que mezclar un pequeño pedazo de banano con una cucharadita de miel y un poco de yogurt. Aplicar sobre su rostro durante 10 minutos . Luego lave el rostro con agua tibia.
Si lo que desea es limpiar su piel agarre 50 gramos de avena licuada y añada dos cucharadas de miel y medio yogurt. Mezcle todo y aplique la mezcla sobre la cara. Deje actuar durante 15 minutos y después lave la cara.
Si lo que desea es nutrir la piel tomé una porción de crema, un aguacate molido, una zanahoria molida y tres cucharadas de miel. Mezcle todos los ingredientes y realice una máscara en la cara y el cuello. Deje actuar durante 15 minutos y luego retírela.
Su composición
Debido a sus componentes, la miel está clasificada en el grupo de los alimentos hidrocarbonados, es decir, los que están formados por hidrógeno, carbono y oxígeno, elementos que proporcionan calorías al organismo, lo cual se traduce en energía.
Esta compuesta por más de 70 sustancias diferentes, de acuerdo a la variedad, que depende del tipo y la cantidad de flores libadas por las abejas, el tipo de colmena y las condiciones climáticas y regionales.
Un 60 a 80 por ciento de la miel está compuesto por monosacáridos, azúcares simples que el organismo asimila directamente; 1.7 por ciento de sacarosa; 4.8 por ciento de dextrina; 0.2 por ciento de gomas naturales, las cuales, junto a la dextrina, impiden que la miel cristalice; 0.8 por ciento de materias nitrogenadas, proteínas y aminoácidos, entre otras; 2.8 por ciento de materias no azucaradas; 20 por ciento de agua (si es mayor esta proporción, se acelera el proceso de deterioro de vitaminas y enzimas) y 0.3 por ciento de ácidos orgánicos, entre otros, ácido cítrico, láctico, fórmico y fosfórico.
La miel también contiene minerales como el potasio (especialmente las oscuras, provenientes de bosques) y el fósforo, este último elemento importante para la metabolización de los hidratos de carbono; oligoelementos, como aluminio, cadmio, silicio, boro, titanio, plomo, níquel, cinc, litio, estaño, cromo y radio.
Además de pequeñas cantidades de vitaminas del grupo B, vitamina C y ácido pantoténico; enzimas tanto vegetales como animales (provenientes del polen de las flores y de las mismas abejas), que son las encargadas de facilitar que el organismo asimile fácilmente los azúcares sin causar problemas digestivos.
Otro de sus componentes son las inhibinas, las cuales aportan su acción antibiótica que en conjunto con los monosacáridos y la acetilcolina favorece la irrigación sanguínea y aportan a la miel una acción curativa sobre las heridas.