Moscú/ Cables combinados
Dos mujeres suicidas activaron ayer cargas explosivas en sendas estaciones del metro de Moscú abarrotadas en el momento de más pasajeros, matando a 38 personas e hiriendo a 65, informaron las autoridades, que culparon de la masacre a rebeldes de la conflictiva región del Cáucaso.
El jefe de la principal agencia de seguridad rusa dijo que una investigación preliminar señala la posible participación de terroristas vinculados a la región del Cáucaso, que incluye a Chechenia, donde los separatistas luchan contra las fuerzas rusas desde mediados de la década de 1990.
La primera explosión ocurrió justo antes de las ocho de la mañana en la estación Lubyanka del centro de Moscú. La estación se encuentra debajo del edificio que aloja las oficinas del Servicio de Seguridad Federal, la principal agencia sucesora de la KGB.
Una segunda explosión ocurrió unos 45 minutos después en la estación del parque Kultury.
En una reunión televisada con el presidente Dmitri Medvedev, el jefe del Servicio de Seguridad Federal, Alexander Bortnikov, dijo que los fragmentos de los cuerpos de las dos atacantes indican la conexión con el Cáucaso.
“Continuaremos la lucha contra el terrorismo sin descanso y hasta el final”, dijo Medvedev.
En la explosión del parque Kultury, la atacante llevaba un cinturón lleno de explosivos de plástico y lo detonó mientras se abrían las puertas del tren, dijo Vladimir Markin, un portavoz de la agencia de investigación. La mujer no fue identificada.
La comunidad internacional condenó los atentados ocurridos ayer en Rusia. El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, calificó de “atroces” esos ataques.
Amnistía Internacional (AI) condenó “sin reservas” los ataques terroristas.
En un comunicado emitido desde su sede en Londres AI indica que “aquellos que son responsables deberían ser detenidos y llevados ante la justicia estrictamente de acuerdo con lo que exigen los derechos humanos internacionales”.
ATENTADO EN EL 2004
Moscú sufrió un ataque terrorista confirmado por última vez en agosto de 2004, cuando una mujer suicida se hizo volar con explosivos frente a una estación del metro y mató a 10 personas. Ese atentado fue reivindicado por rebeldes chechenos.
El metro de Moscú es uno de los más concurridos del mundo, con casi siete millones de pasajeros al día en promedio, y es un medio fundamental para transportarse en la extensa ciudad asolada por congestionamientos viales.
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