Corresponsal/ Matagalpa
Con una solemne Eucaristía que presidirá el Nuncio Apostólico Henryk Józef Nowacki junto a la Conferencia Episcopal de Nicaragua en pleno, en la Catedral San Pedro Apóstol de Matagalpa, el todavía obispo de esa Diócesis, monseñor Jorge Solórzano Pérez, festejará hoy sus Bodas de Plata sacerdotales.
- En una entrevista concedida recientemente, monseñor Jorge Solórzano recordó sus días difíciles.
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Las comunidades eclesiales de Granada, Managua y Matagalpa festejarán los 25 años de vida sacerdotal de monseñor Solórzano, nominado por la Santa Sede como el próximo obispo de la Diócesis de Granada, cargo que asumirá el 11 de abril, Día de la Divina Misericordia.
El Vaticano sigue sin nominar al sucesor de monseñor Solórzano en la Diócesis de Matagalpa, donde ha prestado servicios durante cuatro años y casi cuatro meses, ganándose el cariño de los católicos que le llaman el Obispo Peregrino, Misionero y Constructor.
“Para mí es muy importante hacer la voluntad de Dios. Es lo más grande para mí como sacerdote y como persona. Si hago la voluntad de Dios, estoy contento”, dijo recientemente monseñor Solórzano.
De familia numerosa, es el hijo número 13 de un total de 15, monseñor Solórzano nació en San Andrés de la Palanca, una comunidad rural del departamento de Managua, el 23 de marzo de 1961.
LA NBA SE QUEDÓEN EL CAMINO
Ingresó al Seminario en 1977 y dos años después, mientras estudiaba Teología en México, unos buscadores de talento le ofrecieron firmar para un equipo de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
La tentadora oferta fue rechazada por aquél joven de casi dos metros de estatura, quien prefirió la vida religiosa y fue ordenado sacerdote el 29 de marzo de 1985, cuando sólo tenía 24 años. Un año le fue dispensado para la ordenación, en lo que él califica como “una sorpresa del Señor”.
Para él también fue “sorpresivo” su nombramiento como obispo auxiliar de Managua en el año 2000, porque sólo tenía 39 años y en la práctica eclesiástica ese cargo es otorgado a sacerdotes con al menos 40 años cumplidos.
De los 25 años sacerdotales, monseñor Solórzano prestó un poco más de 20 años en Managua, primero como párroco en diferentes parroquias y después como obispo auxiliar, hasta que el 3 de diciembre del 2005 asumió como el octavo obispo de Matagalpa.
“Hemos realizado más de mil 600 misiones a comunidades rurales (de Matagalpa)”, precisó Solórzano días atrás.
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