Guillermo E. Miranda

Nicaragua, el teatro de lo absurdo

Según el diccionario algo es absurdo cuando es ilógico, irracional, inadmisible, incoherente, paradójico y yo le agregaría contra natura. Es decir ni más ni menos que lo que sucede en Nicaragua. Comencemos por aceptar que nos convertimos en el país más pobre del continente después de haber sido el granero de Centroamérica, luego preguntémonos cómo es posible que Ortega sea nuevamente presidente de Nicaragua. Si alguien entiende la actuación de la empresa privada (COSEP), de los banqueros y de los políticos tradicionales, por favor que nos lo explique. Por si algo faltaba para completar el espectáculo, ése algo es la fiebre de primarias que se ha desatado entre algunos “políticos”. El abanderado de esa posición es el PLC, que al igual que su máximo líder está urgido por recuperar la legitimidad perdida. A éste le sigue uno que otro político sin partido que jura que por “Nicaragua” está dispuesto a agarrarse con Sansón a las patadas. En ese escenario aparece otra oferta de primarias, viene de un grupo más que legítimo, pero ante la prisa por entrar al teatro quisieron confeccionar un sofá y les salió un taburete.

En cuanto a la sociedad civil organizada, ha querido llamar la atención de los partidos políticos proponiendo candidatos y tratando de impulsar una agenda a todas luces necesaria, aunque con alguna dosis de idealismo, lo que en nuestra política criolla equivale a decir ingenuidad. Mientras esto sucede, pareciera que nadie tiene respuesta a la pregunta que todos deberíamos hacernos; ¿Cómo se puede luchar de forma efectiva contra un gobierno sin vergüenza, sin ética, sin moral, corrupto y sin escrúpulos? Evidentemente la respuesta no la tienen los políticos tradicionales, los que hace rato pasaron a ser una mera expresión “sinbólica” de oposición y no fue error de ortografía, la mejor muestra de ello la acabamos de ver en las elecciones de la costa Caribe, en donde la denuncia de fraude se convirtió en un vergonzoso lamento de plañideras.

Hasta que no seamos capaces de encontrar esa respuesta y actuar en consecuencia, no podremos sacudirnos el oscurantismo en que nos ha vuelto a sumergir el orteguismo. En la reciente marcha de las escobas el coronel Boitano me decía al respecto: usemos sus mismos métodos y combatámoslos con sus mismas armas. Un miembro del MRS con amplia experiencia militar, al que hice la misma pregunta, me contestó que desgraciadamente los espacios políticos se estaban agotando y posiblemente tendríamos que terminar esta vez lo que la contra comenzó en el siglo pasado. Una señora que nos escuchaba nos pidió que no olvidáramos que también el fuego era purificador. Personalmente creo que poseemos lo necesario para lograr el país que anhelamos, solo tenemos que juntarnos alrededor de un objetivo único. Nuestra prensa es beligerante y defensora de nuestros derechos, la comunidad internacional hace rato nos está acompañando en nuestras demandas, la pobreza extrema que padecemos producto de la corrupción y mal manejo de la cosa pública es innegable. El otro elemento, el principal diría yo; es el pueblo, éste ya se expresó cívicamente en dos ocasiones diciéndole basta ya al gobierno. Si no escuchan su clamor expresado cívicamente, pueden estar seguros que pronto se hará sentir de forma más contundente. Ese día veremos cuantos de esos que ahora buscan primarias, dirán presente. Por lo pronto podemos estar seguros que como lo sentenció Sandino. Los obreros y campesinos si llegarán hasta el final.

El autor es comandante de la resistencia nicaragüense.

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