Messi y su gran reto

Nos guste o no, Lionel Messi se ha convertido en la imagen del futbol actual. Hace cosas inalcanzables para otros y todavía permanece humilde, como inconsciente de la historia que construye y de la gloria que le rodea.

Nos guste o no, Lionel Messi se ha convertido en la imagen del futbol actual. Hace cosas inalcanzables para otros y todavía permanece humilde, como inconsciente de la historia que construye y de la gloria que le rodea.

Claro, aún falta verlo emerger desde las sombras con una Copa del Mundo sujetada entre sus manos, después de haberse colocado a Argentina sobre sus hombros, tras heroicos duelos contra los mejores clubes del planeta. Pero todo lo demás ya lo hizo, y sin embargo, su sencillez está ahí, intacta.

Dotado de una singular capacidad cerebral, Messi ha deslumbrado al mundo por su habilidad para maniobrar en espacios cortos, su creatividad para estructurar jugadas, la impecable geometría con que suele definir, y sobre todo, por la frescura que ha llevado al campo en una época de futbol al máximo de velocidad y de fricción.

Y aunque es el corazón de ese estupendo club que es el Barcelona, donde se acelera, toca o frena, de acuerdo a sus latidos, sus críticos le cuestionan su escasa incidencia en la selección de su país, y obviamente, la ausencia de una Copa del Mundo entre sus logros, algo que sin duda, abre una hendidura en su perfil.

Sin embargo, el problema no es Messi, sino el acompañamiento que tiene en Argentina. Aún con el esfuerzo que puedan hacer Di María, Verón, Mascherano o quien tenga la misión de crear y abastecer, ninguno dispone de la perspicacia y la visión que tienen Andrés Iniesta y Xabi Hernández en el Barsa.

Para remate, Diego Maradona, quien me parece un riesgo como manejador de un equipo, después que ha probado reiteradamente que no puede manejarse a sí mismo, no se puso de acuerdo con Riquel

me y tampoco tiene a Pablo Aimar, para fortalecer la parte media de su ataque, por lo que quizá, los delanteros tendrán que trabajar más.

De todas formas, Sudáfrica constituye el más importante reto en la historia de Messi. En Copas del Mundo fue donde lograron su consagración figuras de alcance planetario como Pelé y Maradona, los paradigmáticos jugadores que constituyen el único peldaño aún pendiente por escalar para Lionel.

A este jugador, que electriza con sus sprints, que frena en seco para volver a salir disparado, que regatea como ninguno otro y que como no tiene la fortaleza de un Cristiano Ronaldo, coloca la bola como con la mano, le sobran los éxitos. Van desde títulos en copas, Supercopas y ligas locales con el Barsa, hasta cetros continentales.

Sólo le falta imponerse en Sudáfrica. Ése es su gran reto.

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