Durante la XXI Cumbre de Río, celebrada en Playa del Carmen, México, el presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández Reyna, demostró una vez más su rol protagónico como conciliador y líder en los asuntos de la región, al ser escogido como cabeza del Grupo de Amigos que servirá como mediador en las maltrechas relaciones entre Colombia y Venezuela.
El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva fue quien sugirió el nombre de Leonel Fernández para liderar esta iniciativa, que fue respaldada por los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez.
Desde inicios de su mandato el Presidente Fernández ha sido un fiel promotor de los foros multilaterales, de los esquemas de integración económica, y de los esfuerzos por fortalecer los instrumentos diplomáticos en cada uno de los países de la región.
Cuenta además con la enorme ventaja de servir como puente en el escenario regional. Con excelentes relaciones con Estados Unidos, también sostiene buenas relaciones con países como Venezuela y Cuba. Eso le permite servir en este momento como interlocutor neutral y plural frente a los temas álgidos de la agenda hemisférica.
El mandatario dominicano ya ha demostrado con anterioridad su liderazgo en la región. De particular importancia fue el papel que tuvo en la XX Cumbre de Río celebrada en Santo Domingo en el 2008, en donde demostró su liderazgo natural en su exitosa intervención para dirimir las diferencias entre el presidente de Colombia, Álvaro Uribe y el de Ecuador, Rafael Correa. El presidente dominicano expuso su visión amplia de las relaciones internacionales, su capacidad de generar consensos y de servir como conciliador ante situaciones difíciles.
También ha ejercido un papel fundamental en el proceso de reconstrucción de Haití, después del terremoto del 12 de enero, coordinando los esfuerzos internacionales en diferentes foros multilaterales.
La mediación del Grupo de Amigos entre Colombia y Venezuela llega en un momento crucial, teniendo en cuenta que las relaciones entre estos países han llegado a un profundo deterioro que quedó evidenciado en el enfrentamiento verbal entre los presidentes Álvaro Uribe y Hugo Chávez, durante la Cumbre, y que en nada contribuyen al acercamiento entre estos dos pueblos hermanos.
La labor del presidente dominicano será la de liderar el Grupo de Amigos conformado por México y Brasil, además de República Dominicana, para identificar espacios de interlocución diplomática para que Colombia y Venezuela puedan sentarse a conversar sobre los temas de la agenda bilateral que más les preocupa.
Entre ellos está el aspecto comercial. Como resultado de la decisión del mandatario venezolano de vetar las compras colombianas, las exportaciones de Colombia a Venezuela han decrecido significativamente. En el último año descendieron un 33.5 por ciento, al bajar de US$$6,010 millones en el 2008 a US$$ 4,000 millones en el 2009.
Las esperanzas de los colombianos y los venezolanos así como las de toda la región, están puestas en el Grupo de Amigos y el papel que desempeñe el presidente Leonel Fernández como cabeza del grupo. Aunque pensar en un restablecimiento formal de las relaciones es poco probable en el corto plazo, muy seguramente el Grupo de Amigos contribuirá a lograr que las partes en conflicto se comprometan en un diálogo franco en aras de resolver sus diferencias en el mediano plazo.
Ver en la versión impresa las páginas: 11 A