El editorial de LA PRENSA del pasado 9 de marzo nos reveló de manera magistral el significado de la abstención en las pasadas elecciones de la Costa Atlántica, cuando los pueblos pierden la confianza en las instituciones del Estado, nos decía; su forma de rebelarse es desconocer la autoridad de las mismas. En el caso de las pasadas elecciones regionales, sintieron que su voto podría ser asignado a algún partido o candidato por el cual ellos no votaron, ante esta percepción es lógico que hayan preferido abstenerse de votar. Así no se expondrían al latrocinio electoral de funcionarios partidarizados, prevaricadores y corruptos.
Pero ya esas elecciones forman parte de nuestra historia política y si en verdad queremos aprender de ellas, la mejor manera de hacerlo es analizando los cuestionados resultados de las mismas. Para ello el número mágico a tener en cuenta es el universo de votantes en ambas circunscripciones, el cual es de 252,175 electores. De ese número votaron menos de cien mil, obteniendo el FSLN un aproximado de 40 mil votos y el PLC unos 32 mil, esos números nos revelan que más de 200 mil costeños le dijeron no a ambos partidos, por lo cual no veo motivo alguno para celebrar, ya que con esos resultados, ninguno de los dos hubieran alcanzado un solo diputado en ambas regiones. Pero analicemos el comportamiento del desprestigiado CSE, éste repitió los vicios de las elecciones municipales del 2008, manipuló la cartografía electoral, nuevamente se negó a entregar cédulas, manipuló de manera evidente la acreditación de fiscales a favor del FSLN, se demostró que la tinta usada se borraba fácilmente lo que permitía la doble o triple votación por una misma persona y al momento de escribir este artículo no se conocía el resultado por junta receptora de votos. La prepotencia, arrogancia y el ocultamiento de información a la prensa independiente se repitieron. En pocas palabras, el CSE volvió a manipular resultados, en este caso los del pueblo costeño, por lo que los datos dados a conocer no representan de ninguna manera la voluntad de los habitantes de nuestra costa Caribe.
Pero analicemos el comportamiento de los partidos de “oposición” el APRE, UDC y MUC, todos juntos apenas lograron alzarse con 3,897 votos, del ALN todos sabemos que el retiro de Eduardo Montealegre de esa agrupación política la ha dejado sensiblemente reducida. Pero volvamos al partido opositor que sacó los mejores resultados, los números alcanzados por el PLC lo ubican como el principal partido de oposición, pero regional. Querer transpolar este resultado al resto del país es ofender la inteligencia de nuestro pueblo, ya que todos recordamos que la última vez que el PLC se midió nacionalmente, de 42 diputados en juego en el Pacífico, apenas lograron cinco, siendo superados hasta por el MRS y que no olviden quien le dio vida al monstruo que hoy nos devora. Por lo que si de verdad queremos darle una oportunidad a Nicaragua, se debe abandonar la práctica del canibalismo político entre opositores, la tarea que tenemos por delante es ardua y requerirá del esfuerzo de todos. Por el momento el reto principal es cambiar a los magistrados corruptos del CSE, mientras no cambiemos a estos señores hablar de cualquier otro tema es hacerle el juego al sandinismo.
Para finalizar, quiero recordarles a los dirigentes de los partidos de oposición, que los estamos observando y esperamos una respuesta contundente al robo descarado que una vez más ha perpetrado el CSE. Si ustedes no tienen la solución, pueden estar seguros que el pueblo si la tiene y ya lo ha demostrado en ocasiones anteriores.
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