Roberto López , un ex dirigente del sindicato independiente del Hospital Alemán Nicaragüense, destaca entre los despedidos de instituciones del Gobierno que ayer desfilaron ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), para denunciar que fueron víctimas de despidos arbitrarios.
Al Cenidh se presentaron cuatro reclamantes, que se suman a los más de 10 mil que han perdido su puesto de trabajo en el Gobierno actual.
En todos los casos los denunciantes sostienen que las autoridades violentan lo establecido en la Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, que les debería garantizar la estabilidad laboral.
López, contratado como responsable de servicios generales del citado hospital, aseguró que desde el 2006 empezó a ser presionado por la administración del centro, la que en diferentes ocasiones lo pretendió despedir, pero fue hasta en febrero pasado que fue cesanteado.
La causa que alegó la patronal fue que durante dos días abandonó su puesto de trabajo. Pero López aseguró que solicitó el permiso para ausentarse, puesto que en la Central de Trabajadores de Nicaragua (CTN) es el representante en la Comisión de Migrantes en Costa Rica, a donde viajó a una reunión.
El denunciante aseguró que antes de ser despedido pasó por varias presiones y que le impusieran como su superior a una persona que había sido contratada como conserje.
César Díaz Rayo, quien era miembro del sindicato de carga aérea de la Dirección General de Servicios Aduaneros (DGA), aseguró que fue despedido en diciembre sin causa justificada. Pese a que la Comisión de Apelación de Servicio Civil revocó el acto administrativo, sigue esperando el reintegro.
Carlos Alberto Guadamuz, funcionario del Cenidh, demandó de las autoridades correspondientes que hagan prevalecer el derecho de libertad sindical y que sean acatadas las resoluciones correspondientes.
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