¿Ahora sí, Ofilio?

El mejor bateador del país es Jimmy González. Y el que más lejos envía la bola es Justo Rivas. Pero el que reúne todos los ingredientes para ser considerado el jugador más completo en nuestro beisbol, probablemente, es Ofilio Castro, el torpedero de los Indios del Bóer en el actual Pomares.

El mejor bateador del país es Jimmy González. Y el que más lejos envía la bola es Justo Rivas. Pero el que reúne todos los ingredientes para ser considerado el jugador más completo en nuestro beisbol, probablemente, es Ofilio Castro, el torpedero de los Indios del Bóer en el actual Pomares.

Castro es un magnífico bateador. Su defensa es extraordinaria y su brazo es un fusil. No es propiamente una gacela sobre las bases, pero se mueve con prontitud y de vez en cuando hace caminar la bola por encima de la cerca. El problema es que alguien había mojado su pólvora.

A Ofilio se le abrió el piso bajo sus pies, después que se descubrió que había violado las reglas contra el dopaje. Y en lugar de cerrar el año quizá en las Ligas Mayores, tuvo que enfrentar una suspensión que, aunque al final se le redujo, afectó su imagen, su autoestima y su credibilidad.

Sin embargo, después de mantenerse bajo el agua, con un promedio próximo a los 100 puntos, Castro ha dejado de prestar atención a los insultos desde las gradas y se ha concentrado en hacer su trabajo. El fin de semana volvió a tronar ante León y su promedio ascendió sobre .250.

La recuperación de Ofilio es quizá la mejor noticia para un Bóer que se las ha arreglado para batallar con una alineación en la que sólo Mario Holmann ha hecho ruido. Pero al camarero le ha faltado compañía. Con Castro encendido, la situación podría cambiar de manera sustancial.

El Bóer necesita del concurso de todos sus integrantes para recuperarse. Es urgente que Jonathan Loáisiga sea consistente, que Marvin Garay y Janior Montes muestren la distancia que hay entre ellos y los chavalos. Y los más jóvenes necesitan demostrar que han crecido y que ya son dignos de confianza.

Pero si hay un jugador con aristas de líder, que puede ser la inspiración del equipo y que debe dar el paso al frente cuando las circunstancias lo exigen, ése es Ofilio, cuyos antecedentes lo muestran como uno de los mejores bateadores de los últimos años, con lideratos de bateo en el Pomares y la Liga Profesional.

Aun en sus peores momentos, el Bóer tuvo un Roberto Espino o un Nemesio Porras, al cual se dirigían las miradas cuando se necesitaba el estacazo para salir de las dificultades. Ahora, en medio del atolladero, se mira hacia Ofilio, con la esperanza de que asuma su papel en la tribu.

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