Berlín/EFE/AP
La organización católica laica alemana Nosotros Somos Iglesia le ha pedido al Papa Benedicto XVII que se pronuncie sobre los casos de abuso sexual dentro de instituciones eclesiásticas que han sido denunciados en Alemania en las últimas semanas y que datan de décadas atrás.
La organización señaló, en un comunicado de prensa, que en los años setenta y ochenta, cuando se produjeron algunos de los abusos, Josef Ratzinger era Obispo de Múnich y que por lo tanto es legítimo indagar qué sabía él de algunos hechos ocurridos en su diócesis.
Las denuncias, que se iniciaron en un colegio de jesuitas de Berlín, se han extendido a todo el país y afectan también a un coro de Ratisbona (Baviera), que fue dirigido por el hermano del actual Papa, Georg Ratzinger.
A los casos que ya se han discutido desde hace semanas —desde tres colegios de jesuitas hasta un convento de benedictinos— se agregó ayer el de una monja que trabajaba en un hogar infantil de Berlín, que ha sido acusada de haber abusado al menos de una menor durante varios años en ese hogar infantil.
Una mujer, que vivió de niña en el hogar infantil en cuestión durante los años sesenta, aseguró —ante el programa de televisión Mona Lisa— haber sido víctima de abusos constantes.
Un portavoz del hogar infantil dijo que la monja acusada había abandonado hace años la orden y prometió una investigación de las acusaciones.
Acepta declarar
El hermano del Papa dijo en una entrevista ayer que está dispuesto a declarar en el caso de un escándalo de abuso sexual que ha acudido la Iglesia católica en Alemania, aunque él no sabe nada del presunto abuso contra un monaguillo.
Georg Ratzinger le dijo al diario italiano La Repubblica que su principal interés es que se sepa la verdad, pese a que el presunto abuso no ocurrió durante sus 30 años a cargo del Coro Regensburger Domspatzen en Alemania.
El hermano de Benedicto XVI le dijo al diario en su edición dominical que había disciplina cuando él dirigió el coro, pero no un clima de terror, como ha dicho el ex monaguillo.
Ratzinger, quien es sacerdote, dijo que sospecha que la animosidad contra la Iglesia católica es la causa del escándalo.
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