Las mujeres uruguayas no se conformaron con presentar una carta de protesta ante la posible llegada del presidente Daniel Ortega a su país, para asistir a la toma de posesión de su homólogo, José Mujica, sino que ayer procedieron a protestar frente al hotel Radissom Montevideo, donde se hospeda Tomás Borge Martínez, delegado por el mandatario nicaragüense para representarlo en esa actividad.
Algunos de los carteles que portaban las uruguayas durante la protesta decían “No a la visita a Ortega”, en alusión a la invitación que el embajador Borge Martínez realizó al presidente Mujica, para que visite Nicaragua. También se leía: “Ortega, abusador de Zoilamérica”.
Durante la protesta, las mujeres que representan diversos organismos que defienden los derechos de las mujeres y menores, y están en contra de todo tipo de violencia, dejaron claro que repudian los actos cometidos por el mandatario nicaragüense contra Zoilamérica Narváez.
Mónica Bottero, ex corresponsal en Nicaragua y Cuba, autora de la carta de repudio contra Ortega, relató que la protesta despertó el interés de la ciudadanía y de los medios de comunicación de Uruguay, donde algunos ni siquiera sabían quién era Ortega.
No obstante, al explicarles quién era el Presidente de Nicaragua, y que éste había sometido sexualmente a Narváez, procedían a brindarles su respaldo.
“Más de una señora nos dijo: muy bien, a ese tipo de gente no hay que ir a visitarla; algo curioso fue que había trabajadores desmontando el estrado donde se hizo la fiesta de toma de mando de Mujica, y los mismos nos preguntaban, colgados de los andamios, quién es Ortega, y les explicábamos. Ellos respondían: muy bien”, indicó la activista.
Para Bottero fue un triunfo. No por la cantidad de personas que asistieron a la protesta contra Borge, de quien no lograron confirmar si se encontraba en el hotel, sino por la amplia cobertura que brindaron los medios de comunicación a la actividad, por la difusión que tendrá en Uruguay, y en la que esperan, tanto Borge Martínez como el presidente Mujica, sepan cuál es la posición de un sector representativo de la sociedad uruguaya.
“Nosotros no sabíamos si él (Borge) estaba o no estaba en el hotel, pero igual nos interesó hacer la demostración, porque igual habría alguien que se lo iba a avisar; segundo que si estaba, nos vio desde una ventana seguramente”, precisó la periodista uruguaya.
Bottero manifestó que la mayoría de las asistentes a la protesta fueron vestidas de negro, ya que son miembros activas de una organización denominada Colectivo Mujeres de Negro, que a su vez es parte de la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, y quienes en su momento fueron víctimas de violencia en sus hogares.

Bottero, quien es periodista, precisó que la protesta culminó con la entrega de la carta de repudio contra Ortega, en la Casa de Gobierno, la que se encuentra frente al hotel donde se aloja Borge Martínez.
La misiva fue entregada por una connotada abogada y defensora de los derechos de las mujeres, Fanny Fuccesqui, quien también lideró el movimiento, y fue recibida en medio del apoyo de las funcionarias de la Presidencia uruguaya.
“Muchas gracias, doctora, y felicitaciones”, dijo Bottero que fueron las palabras de la funcionaria que recibió la carta, sin identificar su cargo en Casa Presidencial.
EL CAMBIO DE ORTEGA
“Muchas cosas sucedieron en Nicaragua durante el gobierno sandinista y durante los de algunos de sus sucesores pertenecientes a la derecha, pero no nos corresponde juzgarlas hoy. Sin embargo, consideramos oportuno aclarar que este hombre que hoy preside Nicaragua no es ya ni la sombra de aquel líder respetado por su nación y buena parte del continente”, dice uno de los fragmentos de la carta entregada en la Casa de Gobierno uruguayo.
Para Bottero, la decisión del presidente Ortega de no asistir a la toma de posesión de su homólogo Mujica se debió a la prevención que debieron hacerle, sobre las actividades de repudio que se efectuarían en su contra, ya que días antes de la toma de posesión procedieron a entregarle la carta a la presidenta del Senado de Uruguay, Lucía Topolansky, quien a su vez es la esposa de Mujica.
Bottero considera que la no llegada de Ortega a Uruguay es causa de satisfacción para la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual .
“Cada vez que se ha anunciado la presencia de Ortega en un país de Latinoamérica, los grupos de mujeres —independientemente de su condición de oficialistas o no— han levantado su voz para protestar y señalar la inadmisibilidad moral de esa presencia, como por ejemplo en este caso, en un acto tan sagrado para la democracia como la asunción de un nuevo presidente”, precisa otro fragmento de la carta de Bottero.
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