Hemos inclinado la admiración hacia Próspero González porque lo que está haciendo es ciertamente admirable.
El formidable bateador zurdo, que es probablemente quien mejor ha logrado mezclar el tacto con el poder entre los artilleros nacionales en los últimos tiempos, ha amanecido hoy como el rey del hit.
Bueno, aún tiene que compartir la corona con Ariel Delgado, pero es un asunto de horas para verlo solo en la cima de los bateadores con más cañonazos conectados en la historia del beisbol nica.
Este bateador, que está nivelado con “Panal” con un total de 1,851 hits, emergió en el beisbol nacional en 1981 con motivo de la Liga Juvenil Especial, y un año más tarde (1982) estaba en el nivel superior con el Corinto.
Y aunque tardó un poco en agarrar el paso, luego se transformó en un temible bateador que, tras hacer dúo con Pablo Juárez, se volvió después su reemplazo en la fuerte alineación del Chinandega de Argelio Córdoba.
A través de una productiva carrera de 27 campañas, en la que se incluye un campeonato de bateo con .400 en 1990 , más tres coronas de cuadrangulares y otras tres en carreras empujadas, González se estableció como un bateador respetable a nivel local.
Durante la mayor parte de su carrera, Próspero sobrevivió a comparaciones con Nemesio Porras, y ahora, con Ariel Delgado, justo a quien está a punto de superar. Y más de alguno ha intentado restar méritos a su hazaña, al indicar que la marca caerá de manera natural porque ha jugado tantos años.
Justo en eso, en su persistencia, radica el gran mérito de Próspero. Mientras otros de los mejores artilleros, como Nemesio o Henry Roa, decidieron retirarse temprano, él tuvo el valor de seguir. Además, nadie garantizaba que podía pasar con los otros en caso de haber continuado.
El punto es que, mientras los demás dejaron de jugar, Próspero siguió, y lo ha hecho tan bien que está a punto de ser el rey del hit. Un mérito que han ostentado verdaderas luminarias del beisbol nacional como Ernesto López y Ariel “Panal” Delgado.
Ahora es el momento de Próspero, quien, tras haberse sacudido la sombra de Porras, está dejando indelebles huellas en el beisbol nacional para orgullo suyo y de todos los que apreciamos su esfuerzo.
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