CONCEPCIÓN, Chile/EFE
Unas 79 personas han sido rescatadas de los escombros de un edificio en la ciudad chilena de Concepción, que se desplomó el pasado sábado durante el terremoto que causó al menos 795 muertos y dos millones de damnificados en el centro y sur del país, informaron hoy los bomberos.
El jefe del equipo de bomberos, Juan Carlos Subercaseaux, señaló a periodistas que, además, se han recuperado siete cadáveres entre los escombros del «Alto Río», como se llamaba el inmueble, enclavado en el céntrico barrio cívico de la ciudad de Concepción, una de las más afectadas por el sismo.
Agregó que sólo falta por encontrar a seis de los moradores del edificio, que fue entregado recién el año pasado y que tenía ochenta departamentos.
En un comienzo, se temía que un centenar de personas hubieran muerto al desplomarse el inmueble, que tras el sismo quedó reducido a una masa de cemento de una altura equivalente a tres pisos.
Los bomberos, que trabajaron varias semanas en Haití tras el terremoto que devastó ese país caribeño el pasado 12 de enero, comenzaron a trabajar en Concepción al día siguiente de la catástrofe.
UNA EXPLOSIÓN Y EL EDIFICIO CAYÓ
Hernán Olea, uno de los pocos supervivientes que pudo salir por cuenta propia de entre los escombros del edificio, aún no puede creer que lo ha perdido absolutamente todo y todavía no ha recibido ayuda de nadie.
La madrugada del sábado, Hernán, de 55 años, dormía junto a su esposa en su recién estrenado apartamento del tercer piso del moderno edificio terminado de construir hace menos de un año.
Cuando se produjo el temblor, que se prolongó durante más de dos minutos, sintió «un movimiento eterno y a continuación una fuerte explosión» cuando el edificio se vino abajo, recordaba hoy en declaraciones a Efe.
Pese a la conmoción, su instinto de supervivencia le permitió encontrar a su mujer y juntos escalar los hierros y salir de entre los escombros que los mantenían sepultados mientras escuchaban gritos ensordecedores de decenas de vecinos que pedían ayuda de forma desesperada.
Después de dejar a salvo a su esposa, volvió y consiguió sacar con vida a una niña de un año y medio y a sus padres, mientras poco a poco iba siendo consciente de la gravedad de la situación.
Durante toda la jornada posterior al terremoto Hernán colaboró con las fuerzas de rescate elaborando mapas aproximados e indicándoles qué apartamentos estaban habitados y cuáles no.

SIGUE ESPERANDO AYUDA
Tres días después de lo ocurrido, sigue acudiendo al edificio todos los días para observar las tareas de rescate.
Sin camiseta y con apenas una fina chaqueta que le han prestado porque no pudo salvar nada de su domicilio, Hernán todavía sigue esperando una ayuda que en el fondo sabe que nunca va a llegar.
Ni a él ni a su mujer les han indicado en ningún momento qué debían hacer o a dónde podían dirigirse para tener un cobijo, por lo que han tenido que establecerse en la casa de un familiar, donde no les queda otra opción que dormir en el suelo.
«Necesito que me digan qué va a pasar. No hemos recibido ayuda de nadie, ni siquiera una felicitación por la colaboración que prestamos», lamenta.
Hernán llevaba seis meses viviendo en el apartamento que compró tras años de trabajo y gracias a un préstamo que iba a tardar veinte años en pagar.
«Lo único que nos va a quedar es demandar a la empresa constructora, porque sino no vamos a recibir ayuda de nadie», explica resignado.
Su único consuelo es que todavía sigan rescatando a personas con vida de entre los escombros.
Desde que ocurrió el desastre, por lo menos 26 personas han sido rescatadas con vida y ocho cadáveres retirados de entre los escombros.
