El ex presidente Arnoldo Alemán oficializó ayer jueves su candidatura a la Presidencia de la República en las elecciones del 2011, frente a más de 80 ex ministros y ex directores de entes gubernamentales del período 1997-2002, quienes sostuvieron una “reunión amistosa”, pero que también darán contribuciones para “elaborar la Plataforma de Gobierno del Partido Liberal”, según dijo el líder del Partido Liberal Constitucionalista (PLC).
En la casa de José Antonio Alvarado, en Granada, Alemán aceptó ayer el reto de someterse a la decisión del pueblo a través de las elecciones primarias de su partido para optar a la candidatura presidencial.
Sostuvo que el “Plan de Nación”, que es redactado por una comisión encabezada por Mario Flores, ex presidente del Banco Central de Nicaragua, será dado a conocer en un recorrido que iniciará próximamente por todo el país.
¿MONTEALEGRE VICE?
Alemán no fue claro al referirse a quién llevaría como candidato a vicepresidente de la República, pero fue enfático al señalar que “Arnoldo y Eduardo (Montealegre) pueden hacer repetir aquel 25 de febrero del 2009”. Según dijo, Eduardo Montealegre no se encontraba en la reunión porque acompañaba a sus hijas a un juego de futbol en la República de El Salvador.
En la reunión, donde muchos de los correligionarios liberales demandaron de Alemán menos palabras y más acciones, el ex mandatario externó su voluntad de llamar “a muchísimos” de sus ex funcionarios a formar lo que sería su gabinete de gobierno, “por la eficiencia, capacidad y honestidad” que demostraron en su primer período en el Gobierno.
“Pensemos en conformar un Plan de Nación, estamos comenzando tarde, pero nunca es tarde cuando se ama, despojémonos de envidias”, dijo Alemán antes de escuchar propuestas del ex vicepresidente José Rizo, Orlando Murillo, Pedro Joaquín Chamorro, José Castillo Osejo y Cristhian Matus.
Pasar de la palabra “unidad” a la acción fue una de las exigencias más frecuentes al líder del PLC. Orlando Murillo, ex funcionario del Fondo Nicaragüense de Inversiones (FNI), dijo que el liberalismo está “ideológicamente a la defensiva, mal económicamente, con estructuras de base casi desapareciendo y con unas relaciones internacionales débiles”.
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