Una de las cosas que más me preocupan de este “paisito” es lo despistado y mal informado que luce nuestro Presidente. Pareciera que vive en un mundo irreal y no se da cuenta de las cosas que pasan.
Actualmente, en América Latina están pasando cosas interesantes que considero que él debería tomar muy en cuenta. Lo primero según la crónica de El País de Madrid, es lo ocurrido en Uruguay hace algunas semanas.
El presidente electo de Uruguay, ex dirigente de los tupamaros, José Mujica, almorzó con más de 1,500 empresarios hablándoles de “inversión”, de “seguridad jurídica” y de “generar riqueza”, a tal punto que los dejó fascinados. “La gente cuando vota —dijo Mojica— lo hace con la ilusión de poder vivir un poco mejor, y eso es lo que después nos reclama en la calle; por eso necesitamos la inversión, porque genera trabajo”, explicó. Y aclaró: “Pero eso tiene un precio: leyes claras y tangibles”.
Que esto lo diga un ex tupamaro, un hombre salido de la más pura izquierda latinoamericana, es cosa que debería de tomar en cuenta el presidente Ortega. “Leyes claras y tangibles”.
En Venezuela, después de 11 años de gobierno, la popularidad del comandante Chávez anda por menos de un 50 por ciento. La crisis del complejo hidroeléctrico del Guri, que suministra el 70 por ciento de la energía del país, ha llevado a racionalizar la energía en algunas ciudades hasta 8 horas al día.
Por primera vez, a Chávez se le empieza a percibir como el responsable del problema y si bien es cierto la oposición no ha logrado amalgamar ese descontento, todo parece indicar que el gran aliado de Ortega está en problemas.
El triunfo de Laura Chinchilla en los pasados días en Costa Rica significa que las políticas del presidente Arias continuarán en materia de relaciones centroamericanas. Costa Rica seguirá siendo hostil para Ortega, lo nuevo quizás sea: un mejor ambiente en el campo político al suprimirse los roces personales a nivel presidencial, que ayude a estimular la agenda bilateral en temas como emigración para las dos economías.
En Chile Sebastián Piñera obtuvo el 51.61 por ciento de los votos, terminó con veinte años de gobierno de la Concertación, el nuevo Presidente electo no perdió tiempo para definir su sitio en la región cuando dijo: “Un camino es el que lideran países como Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia y otro es el que lideran países como México, Brasil, Colombia, Perú y Chile”.
Consecuencia inmediata de esta “cruel vuelta de tuerca política” es un mejoramiento en la relaciones Santiago-Lima, interrumpiendo la creciente tensión entre ambos países, acumulada con los dos últimos gobiernos de la Concertación, si a eso le agregamos los problemas de la Kirchner en Argentina, lo que resulta es una fuerte plataforma conservadora en el Cono Sur.
La reciente visita del secretario de Estado de España para América Latina, Juan Pablo de Laiglesia, deja muy clara la intención española de finalizar a la mayor brevedad el tratado de libre comercio con la Comunidad Europea, pero eso pasa por la inclusión de Panamá como el sexto miembro del bloque. Ortega sabe perfectamente el pensamiento de Martinelli.
En Centroamérica, la ecuación ha cambiado diametralmente, el gobierno de Ortega está aislado. El reconocimiento de Estados Unidos al nuevo gobierno hondureño, la presencia de los presidentes de República Dominicana, Panamá y Taiwán como la representación israelita en la trasferencia de mando, hacen necesario que nuestra política tenga que ser pragmática con nuestro principal vecino, y uno de nuestro principal socio comercial.
Nicaragua comparte, la mayor frontera con Honduras, y este último país, posee el puerto en el Atlántico en donde nuestros productos perecederos salen hacia los mercados internacionales.
El pasado encuentro del presidente con el Cosep, en donde Ortega reconoció que “por el bien del país no se debe permitir que las posiciones políticas interfieran con las económicas”, abre una pequeña esperanza.
“Leyes claras y tangibles” es el mejor consejo que le brinda un viejo ex tupamaro, presidente. Leyes, claras y tangibles, en materia electoral, y en materia económica.
América Latina está cambiando y está cambiado hacia corrientes más conservadoras, que exigen procesos electorales, limpios y liderados por personas que gocen de reconocido respeto e imparcialidad.
Usted tiene la oportunidad, no se aferre a sus viejos esquemas, la hora de darle a la República los servidores públicos que merece ha llegado, tome la decisión, proponga a la nación gente honesta, que garantice las futuras elecciones y usted se habrá ganado el respeto de todos los nicaragüenses.
El autor es abogado
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