Eduardo Cruz
“Aquí estoy en huelga de hambre, de aquí no me mueven. Toda mi familia está en huelga de manera indefinida”, dijo hace pocos momentos Fátima Hernández, la joven trabajadora de la Dirección de Migración y Extranjería (DGME) que acusa a un ex compañero de trabajo, Farinton Reyes Larios, por el delito de violación.
El motivo de la protesta de Hernández, que se mantiene acompañada por su familia en la entrada principal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), se debe a que una juez ordenó que el proceso judicial del caso empiece de nuevo, por vicios en el primer juicio, pero cinco días después la juez Segundo Distrito de lo Penal de Audiencia de Managua, María Concepción Ugarte, se separa del caso, luego de tenerlo paralizado.
El expediente del caso se encuentra ahora en el Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), de donde debe regresar a los Juzgados capitalinos para que sea asignado a otro juzgado.
Hernández señaló que se puso en huelga de hambre junto a su familia por “las injusticias que se han dado en esta semana”, de que la juez Ugarte tenía el caso paralizado y ahora se separa del mismo, demorando más la justicia para ella.
“Se tiene que aplicar justicia, lo que estoy pidiendo es justicia”, dijo Hernández, quien agregó que si las magistradas de la Corte no la reciben en todo lo que resta de la semana, ella continuará día y noche en huelga de hambre.
En tanto, Farinton Reyes Larios todavía se encuentra bajo prisión preventiva, a la espera de que inicie el nuevo proceso judicial.
