Los bosques ubicados dentro de las áreas protegidas del país se redujeron en un 48 por ciento entre 2000 y 2007, hasta llegar a un estado “crítico”, según el Inventario Nacional Forestal (INF).
La pérdida de bosques dentro de las áreas protegidas podría ser alarmante si se toma en cuenta que los datos fueron recopilados entre 2007 y 2008, con base en el año 2000.
“La información de campo recopilada por el INF refleja que nuestras áreas protegidas ascienden a unas 2,018,390 hectáreas, y que, de ellas, 992,390 hectáreas se encuentran ubicadas en áreas de bosque natural. Por lo tanto, tenemos que 1,026,000 hectáreas se localizan fuera del bosque”, indica el informe.
Las áreas protegidas se declaran así porque existen recursos naturales de importancia. Esto significa que no existe la posibilidad de que algún Gobierno haya declarado como reserva un sitio sin bosques ni biodiversidad.
- El Instituto Nacional Forestal (Inafor) presentó ayer martes una versión preliminar de un manual de inversiones forestales, que permitirá a los inversionistas conocer cuáles son las ventajas y oportunidades de entrar al negocio forestal en Nicaragua.
Asimismo, la guía incluye las características socioeconómicas del país, los incentivos de ley para invertir en el sector y el tipo de guías forestales que necesitan en dependencia del proyecto.
La versión final del documento estaría lista próximamente.
El mismo podría incluir información económica sobre el riesgo país de no saber aprovechar racionalmente el recurso forestal.
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El director del Instituto Nacional Forestal (Inafor), William Shwartz, dijo que “no sólo las áreas protegidas, todo el país está en estado crítico”.
El INF, auspiciado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) señala que la situación de las áreas protegidas es crítica y explica las razones.
“Al cruzar esta información con la que presenta el mapa de cobertura forestal de 2000 (Magfor, Ministerio Agropecuario Forestal) y el mapa de áreas protegidas elaborado por el Marena (Ministerio del Ambiente y los Recursos Forestales), se podría afirmar que algunos bosques que se encuentran en áreas protegidas y zonas de amortiguamiento del país se encuentran en punto crítico, que de continuar esa tendencia presentarían cambios drásticos en sus ecosistemas”, advierte el INF.
El mismo documento demuestra que desde el año 2000 se ha perdido “aproximadamente el 48 por ciento de cobertura de bosques en las áreas protegidas”.
Shwartz recordó que a mediados del siglo pasado todavía había 80 mil kilómetros cuadrados de bosques en el país.
El director del Inafor culpó al avance de la frontera agrícola por este desastre.
La frontera agrícola se “come” los bosques cuando los agricultores cambian el uso del suelo.
Así, las tierras de vocación forestal se convierten en áreas cultivadas con granos que les servirán de alimentos.
Como es normal, los dueños de las fincas no reforestan. El terreno, ya sin nutrientes, es dedicado al pastoreo de ganado.
Para seguir sembrando, los finqueros venden sus tierras y compran más en zonas boscosas, con lo que el ciclo se repite.
GANADERÍA TOCA EL CARIBE
Entre otros detalles del INF está el de la ganadería, que aparentemente ya llegó a las playas del Caribe, algo que no se esperaba que ocurriera antes de finalizar el 2010.
El documento, que pretende ser una de las principales herramientas para las prácticas forestales del país, indica que “en la reserva Indio Maíz, en la parte suroeste de Nicaragua, hay presencia de cultivos, y en la franja costera inmediata hay presencia de ganadería”.
En total Nicaragua cuenta con 67 áreas protegidas, entre ellas Indio Maíz, que pertenece a la Reserva de Biosfera del Sureste de Nicaragua, una de las más extensas, junto a Bosawas, que tiene el mismo rango.
El INF es considerado el más completo realizado hasta ahora en Centroamérica, ya que abarcó todo el país y levantó información sobre el estado de los recursos forestales de Nicaragua en casi cada rincón, a excepción de las zonas cubiertas por agua.
Shwartz manifestó que esto lo están combatiendo con la Jornada Nacional de Reforestación, que en los últimos tres años sembró 37,408 hectáreas, muy por encima de las 2,338 hectáreas que fueron reforestadas entre 1990 y 1996.
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