El plan para enfrentar los efectos del cambio climático, presentado el viernes por el presidente Daniel Ortega Saavedra, necesitará una ampliación en los próximos años, porque de lo contrario se reducirá a una simple reacción ante la sequía actual.
Esto se desprende de los anuncios que hizo el mandatario, en que básicamente dijo que enfrentará los efectos con la perforación de 392 pozos, la distribución de alimentos por seis meses, el financiamiento para los agricultores y la reforestación.
De las propuestas básicas que presentó Ortega, sólo una podría incidir en disminuir los efectos del cambio climático a largo plazo, y es la reforestación de 14 mil hectáreas, pero el resto son medidas de corto plazo.
Este plan gubernamental entra en marcha siete meses después de que la sequía se instaló en el país, y un año y medio después de que el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) concluyó la Estrategia Nacional de Cambio Climático.
Si este documento del Marena lo hubieran publicado a tiempo, hace rato habrían aplicado algunas de las medidas que ahora el Presidente considera urgentes.
En esa Estrategia, que el Ejecutivo tiene guardada, se brindan las pautas a seguir, tanto para la agricultura como para la ganadería, dos de los temas preferidos del Presidente.
Sin embargo, éstas aparentemente fueron obviadas por Ortega, quien cargó sus anuncios con más opiniones, anécdotas y divagaciones, que con información útil para la población.
El Presidente mostró preocupación por la perforación de pozos y el agua distribuida por la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) y el Fondo de Desarrollo Social de Emergencia (FISE), sin embargo, no se refirió al avance de la Ley del Agua o al Proyecto de Ley de los CAPS (Comités de Agua Potable y Saneamiento), indispensables en la Estrategia que el Gobierno tiene engavetada.
La importancia de la Ley del Agua se debe a que regula el uso del agua en el país, y los CAPS abastecen de agua potable a más de dos millones de nicaragüenses, una clientela más grande que la de Enacal.
¿Y el plan del Cocibolca?
Ortega tampoco mencionó el aprovechamiento de los recursos naturales, como el Gran Lago de Nicaragua, para la irrigación, a pesar de que lo anunció como un proyecto factible a corto plazo a finales del año pasado, con el supuesto financiamiento del Gobierno de Venezuela.
El Presidente garantizó que el país no seguirá padeciendo por hambre, para lo que espera contar con donaciones del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el organismo de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), pero la Estrategia original para enfrentar los efectos del cambio climático no habla de esperar la ayuda de organismos internacionales, sino de toda una estrategia para cosechar agua y explotar de manera racional ese recurso.
Lo mismo ocurrió con el ofrecimiento de financiamiento para los productores, por medio de Alba-Caruna y el banco de fomento Produzcamos. Aunque se trata de un aliciente para los productores, en el plan de Ortega no se mencionó la transferencia de tecnología e investigación en los sectores productivos, un punto urgente tanto en la Estrategia que el Presidente se niega a publicar como en la posición de Nicaragua frente al Panel Intergubernamental del Cambio Climático.
Inversión obligada
En lo que sí coincide el Presidente con la Estrategia, es en la necesidad de reforestar las zonas desertificadas, la importancia de ahorrar agua y practicar un buen manejo de las cuencas.
Sin embargo, Ortega sólo expresó sus planes acerca de la reforestación, que son de sembrar árboles en 14 mil hectáreas despaladas, un plan que estaba diseñado desde el inicio de la Jornada Nacional de Reforestación independientemente de si se presentaba la sequía del año pasado o no.
El Presidente no le dio pistas a la población sobre cómo ahorrar agua y proteger las cuencas.
Ortega garantizó 2,100 millones de córdobas en préstamos, para que los productores logren salir adelante en la cosecha de apante, no obstante, ignoró la Estrategia Nacional, que manda al Gobierno a invertir en el campo para garantizar soluciones a largo plazo.
La Estrategia Nacional de Cambio Climático se terminó en agosto del 2008, pero un año y medio después de su finalización el Gobierno no la ha hecho pública, a pesar de los reclamos de la sociedad civil.
Con la implementación de la Estrategia los nicaragüenses podrían estar mejor preparados para los impactos del cambio climático.
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