Cuando Barney Baltodano se retiró, lo hizo convencido de que se iba con el récord de más victorias en el beisbol nacional.
A través de una extraordinaria habilidad para manejar la zona de strikes con disparos de velocidades discretas pero obedientes, Baltodano construyó un sólido historial que entre otros logros comprende una campaña de 20 triunfos, un no hitter ante los Tiburones y por supuesto, las 151 victorias en su carrera.
- Al menos en el caso de la Primera División, se deberían automatizar todos los registros de los peloteros que han llegado a ese nivel. Eso no es barato y toma tiempo, pero se debe hacer un esfuerzo por devolverle al pueblo su historia mediante internet. Y sería un gran aporte de Feniba.
Ésta es una asignatura pendiente de la nueva Feniba y con el caso de Próspero González, más aún.
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El problema fue que unos días después de retirado Baltodano se “descubrió” que Julio Espinoza tenía el verdadero récord. Que no eran 150 los éxitos del rivense que hizo su historia en Chinandega, sino que en realidad tenía 153, pues había obtenido esos otros triunfos en la Liga Paco Soriano.
Es más, cuando Martín Bojorge, otro rivense al igual que Julio Espinoza, se colocó en franca amenaza del registro de más triunfos, se “encontraron” nuevas victorias de Julio y a pesar de que “El Látigo del Sur” llegó a 153, ya no tenía cuerda para más y los 155 éxitos de Espinoza estaban a salvo.
Jamás se ha creído que ha habido un manejo mal intencionado de los récord con el fin de beneficiar a unos y perjudicar a otros. No. El problema ha sido el desorden con que se ha resguardado la historia del beisbol. Si no, vean el caso de Próspero González y sus hits. No hay un detalle oficial al respecto.
Cuando la campaña inició, Próspero fijó su mirada en el récord de más hits, en poder de Ariel “Panal” Delgado con 1,851 cañonazos. Para Martín Ruiz, de El Nuevo Diario, a González le faltaban 13 para alcanzar esa marca. Para Gerald Hernández, de LA PRENSA, 15. Y ambos son muy meticulosos con sus datos, pero hay un desajuste.
Y para remate, la Federación de Beisbol no se ha pronunciado al respecto, mientras los archivos se deterioran en las antiguas oficinas de la Feniba en el Estadio Nacional Denis Martínez. Es decir, no ha habido cambio en este aspecto. Antes se manejaron las marcas de forma artesanal, pero se disponía del dato. Ahora no se actualizan.
Una de las promesas de la actual Feniba, dirigida por el comisionado Adolfo Marenco, era digitalizar todos esos datos y dejarlos al acceso de todos, pero hasta el momento no se ha avanzado en ese sentido. De modo que Próspero no tiene la certeza de cuántos son los hits que le separan de “Panal”. Feniba debería pronunciarse.
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