Ambición
“La ambición suele llevar a las personas a ejecutar los menesteres más viles. Por eso, para trepar, se adopta la misma postura que para arrastrarse”.Jonathan Swift (1667-1745); político y escritor
Descaro
Habiendo leído y escuchado la entrevista que le hizo LA PRENSA el pasado lunes al Embajador de Nicaragua en Perú, Tomás Borge Martínez, en la que acepta haber llegado con una mano adelante y la otra atrás, hubiese sido bueno que se le preguntara, de dónde agarró el terreno que dice haber donado para “La Verde Sonrisa”, fundación netamente sandinista, por no decir, de su propiedad. Además Borge, confirmó con su banco la irrisoria suma de ocho mil dólares en su cuenta y reclama diciendo que por qué no cuestionan a los Chamorro por su fortuna.
No pretendo defender a la familia Chamorro, pero todos los nicaragüenses sabemos que históricamente ésta ha sido una familia de dinero. El asunto son ellos, los sandinistas. ¿De dónde sacaron la inmensa fortuna que hoy disfrutan Daniel Ortega, Bayardo Arce, el mismo Tomás Borge?, (porque sabemos que el total de su fortuna) no lo va a dar a conocer y menos llamando al banco en que la tiene). En cierta ocasión, un alto funcionario sandinista, ante este cuestionamiento me contestó, ya sin poder esconder su enojo, “que éstos tenían sobrado derecho de enriquecerse por lo mucho que se jodieron en la guerra”. ¿Será esa una justificación, cuando decían seguir fielmente los pasos de Sandino? Les recuerdo una de las históricas frases del general, que ellos mismos dieron a conocer : “Aquel patriota que no reclama ni un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído y también creído”.
Tomás Borge hace gala de mentiroso y grosero, pero no recuerda que es lo contrario a la canción que les compuso Carlos Mejía Godoy, la que dice “No se me raje mi compa”. Él se rajó ante la guardia cuando lo capturaron y gritó miedoso: “¡Soy Tomás Borge, soy Tomás Borge!”.
¿Por qué no demostró la valentía y el verdadero sandinismo de aquel verdadero héroe que lejos de rendirse y gritar quién era, simplemente contestó: “Que se rinda tu madre” y murió luchando contra más de cuatrocientos guardias armados hasta de tanquetas?
Señor Borge: ser sandinista es una cosa muy diferente. Permítame recordarle la definición que Carlos Fonseca tenía para un sandinista: “Al sandinista debe caracterizarlo el desinterés absoluto, opuesto a mezquinas ambiciones. Cuando un compañero se deja dominar por ambiciones personales, está desahuciado como sandinista”.
Ramón Pineda
Defensores de Rivas R.
Es increíble ver el agradecimiento quetiene el partido FSLN al señor Roberto Rivas, magistrado del Consejo Supremo Electoral (CSE), por su “arduo trabajo” en la dirección de este poder y de las elecciones políticas, al punto de defenderlo ferozmente de las críticas ciudadanas que le dirigen, a como lo hizo el ex ministro del Interior y Embajador actual de Nicaragua en Perú, señor Tomás Borge y más aún, proponerlo nuevamente para ser reelecto en la magistratura.
Es evidente que el compañero Rivas ha cumplido y seguido fielmente la política del FSLN hasta el grado de no sólo tener una relación profesional, sino también una relación estrechamente personal y familiar con la familia Ortega-Murillo.
Esto debería ser una clara prueba de la incapacidad del señor Rivas, de seguir operando en el CSE, por los lazos afectivos que lo unen con Daniel Ortega Saavedra, convirtiéndolo en un juez evidentemente parcializado. Lo más triste es ver hasta dónde puede llegar una persona al perder la vergüenza y sin miedo de caer en la inmoralidad de defender “su derecho” todo por el poder político o económico, olvidando o poniendo en segundo plano los valores propios familiares.
Germán F.Ruiz E.
Elecciones primarias
Los ciudadanos comunes y corrientes que no tenemos comunicación directa con organizaciones de ningún tipo, —pero que sí nos interesa el desarrollo político, social y económico de Nicaragua—, buscamos todos los días información veraz en distintos medios radiales y periodísticos, para saber cuál es el rumbo de nuestra nación y qué están haciendo los líderes del país para conducirlo por senderos democráticos que beneficien a nuestras familias y especialmente a los más necesitados.
También todos los días leo el Diario LA PRENSA y escucho en Radio Corporación, —medios que a mi juicio son esclavos de la verdad y defienden la justicia con firmeza—.
Imposibilitado de salir a la calle, medito en mi soledad sobre los problemas del país y me duele en el alma la conducta de algunos políticos que trafican con su conciencia y traicionan al noble pueblo de Nicaragua, cegados por la ambición de poder y enriquecimiento ilícito.
Un silencio profundo me invadió después de enterarme de las noticias del día y al escuchar al director de un programa radial: “¿qué podemos hacer para enderezar el país?”, “El FSLN tiene todo en sus manos”, “Se suman más diputados vendidos”, “No hay oposición”, “Alemán y Montealegre no gozan de simpatía”, etc.
Por lo cual se me ocurre la idea de expresar algo que derrite el pesimismo del dirigente radial.
1. La unidad liberal es utopía porque sus elementos están contaminados y oscurecidos por la desconfianza.
2. Elecciones primarias incluyentes, organizadas y supervisadas por EyT.
3. Organizar un Comité Nacional capaz de dirigir y controlar el 62 por ciento de votantes del 2003.
4. Todos los candidatos presidenciales y diputados deben ser elegidos uno por uno, que cuente con la mayoría de electores.
5. Lo último y más importante, que el doctor Alemán no meta las manos.
Fernando A Malespín Ferretí
¿Viviendas o empresas?
Ciudad de México (AIPE).— En 1945 varios países europeos habían sido devastados por la Segunda Guerra Mundial y las principales ciudades alemanas habían sufrido devastadores bombardeos. El panorama era peor al de Haití después del reciente terremoto. Un profesor que visitó Alemania en esa época me contó que los pocos edificios que quedaban en pie tenían numerosos hoyos, causados por las bombas.
El gobierno de Estados Unidos concibió el llamado Plan Marshall, que consistía en otorgar a varios países europeos millones de dólares, principalmente para la construcción de viviendas y hospitales. En el caso de Alemania, su canciller Konrad Adenauer y el ministro de Economía, Ludwig Erhard, les comunicaron a las autoridades americanas que el Plan Marshall se haría como ellos querían o no aceptaban la ayuda.
Los norteamericanos proponían la construcción de enormes edificios multifamiliares para cobijar a los cientos de miles de alemanes cuyos hogares habían sido destruidos, pero esa propuesta fue rechazada por el gobierno alemán.
¿Qué querían Adenauer y Erhard? Lo que pidieron los alemanes al gobierno americano es que los recursos se invirtieran en empresas, para que los trabajadores alemanes tuvieran ingresos estables y se reiniciara la producción industrial. Después vendrían las viviendas y los mejores niveles de vida. El plan se implementó como pidieron los gobernantes alemanes, con la creación de empresas que convirtieron, en pocos años, a Alemania occidental en una potencia mundial.
Los haitianos necesitan ayuda, pero si queremos que un desastre —como el sufrido durante la Segunda Guerra por Alemania y Japón— se convierta en el punto de partida de un progreso duradero es necesario que el gobierno haitiano establezca las condiciones para que aumenten las inversiones en empresas y maquiladoras.
También es necesario que los países ricos vean a Haití no sólo como una zona de desastre, adonde hay que enviar temporalmente alimentos y medicinas, sino como un país donde se puede invertir. Sólo así los haitianos no regresarán a los mismos niveles de miseria que tenían antes del terremoto. © www.aipenet.com
Luis Pazos
Profesor mexicano de economía política
Miccionantes en la calle
Para nada sirvió la famosa ley que aprobaron los diputados de la Asamblea Nacional en contra de los que orinan públicamente, en la calle, pues éstos siempre se pueden ver a cualquier hora del día o de la noche miccionando en la vía pública; como mal sucede en la norteña ciudad de Matagalpa.
Propiamente frente a mi casa de habitación los miccionantes usan el muro de zinc alrededor, en donde antes estuvo una gasolinera, para hacer sus necesidades fisiológicas sin que nadie les diga absolutamente nada.
Salvador Pérez González
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