Lo dejaron solo. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Nicaragua se distanció de las declaraciones de su embajador en Perú, Tomás Borge, y evitó pronunciarse ayer sobre los duros adjetivos con que éste se refirió al Presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
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- El secretario de Relaciones Internacionales del Frente Sandinista y presidente del Parlamento Centroamericano, Jacinto Suárez, cuestionó a los medios de comunicación y también a “las declaraciones que no conducen a nada”.
No suden calenturas ajenas. Que se arregle para ver si es cierto, que si pagó o no pagó, dejen que los gobiernos se arreglen. Hay que parar las declaraciones que conducen a nada. Si hay una gravedad en las circunstancias es el Gobierno de Costa Rica el que las va a calificar”.
Tomás Borge tiene otra posición: “A nadie le han cuestionado nunca el uso de los vehículos en la Embajada. Primera vez y ocurre por razones políticas, no para desacreditar a Roberto Rivas que les importa un comino, sino a Daniel Ortega. Ése es el objetivo de Arias, de La Nación y del Diario LA PRENSA”.
“Para Arias sería la felicidad más grande del mundo que Daniel Ortega pierda las elecciones, que el FSLN desaparezca del mapa”, agregó Borge.
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Borge dijo en una entrevista cedida a LA PRENSA que incluso estuvo a punto de golpear a Arias y escupirlo en la cara, después de un supuesto insulto que habría proferido contra Nicaragua, hace ya más de diez años.
El canciller Samuel Santos preguntó con calma: “¿Fue a título personal esa entrevista? ¿Qué querés? ¿Echarme a pelear con Costa Rica? No nos conviene a Nicaragua, mejor no te contesto, me quedo tranquilo. Ésa fue una decisión del comandante. Al comandante lo quiero mucho, tampoco voy a hablar sobre él. Mejor no me meto”.
Borge, vicesecretario del gobernante Frente Sandinista, llamó a Arias “el hombre de la máscara de seda” y lo culpó de una supuesta campaña contra el presidente del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas Reyes, igual que al diario La Nación y a LA PRENSA.
Según Borge, en el fondo se persigue dañar al gobierno de Daniel Ortega.
Las críticas del veterano comandante ocurren en un contexto difícil para las relaciones diplomáticas de ambos países.
Costa Rica investiga al presidente del CSE por introducir supuestamente a ese país tres vehículos de lujo, aprovechando los privilegios diplomáticos de su hermano, el embajador Harold Rivas.
Al calor de esas indagaciones, a las autoridades de la Dirección General de Aduanas de Nicaragua se le ocurrió, hace semanas, indagar qué sucedía con las exoneraciones en el caso de los vehículos de la delegación costarricense en Managua.
En diciembre pasado, por esta investigación, el gobierno de Arias canceló los beneficios fiscales de los tres vehículos de lujo, por los que el Estado perdió al menos 100 mil dólares de acuerdo con reportes periodísticos.
Esa decisión Costa Rica la tomó después de probar que los autos (un Mercedes Benz, un Porsche y un BMW) fueron usados en realidad por la familia del magistrado electoral, quien reside en Villarreal, uno de los más exclusivos de San José.
Reportes de Inteligencia indican que el Porsche carrera 911 quienes lo usan en verdad son Maurice y Laureano Ortega Murillo, hijos del Presidente nicaragüense. Ese vehículo vale en el mercado entre 130 mil y 250 mil dólares. Borge no dijo si era moral que “revolucionarios” viajen en estos automóviles.
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