A los cientos de megarrótulos que exaltan el culto a la personalidad de Daniel Ortega y plagan la ciudad de Managua por los 4 puntos cardinales se han sumado unos grandes rótulos de propaganda que denigran a sus adversarios, Eduardo Montealegre y Arnoldo Alemán, a quienes llaman “ladrones”.
Si alguno de estos personajes se hubiera amarrado con Daniel Ortega, ya fuera en un pacto para validar su pretendida reelección, o con la “selección”, o mejor dicho la reelección, de los magistrados del CSE y de otros poderes del Estado, estoy seguro de que la propaganda oficialista estaría elogiando “el gran acuerdo de nación” alcanzado y no se estuvieran reviviendo juicios en contra del que hubiere pactado.
Pero como eso no ocurrió, ni va a ocurrir, tenemos montada la campaña ofensiva y denigrante, no solo contra estas dos personas —cuyas caras en blanco y negro destacan en las vallas de carretera, como si se tratara de criminales más buscados de todo el continente— sino contra todos los diputados y personalidades políticas, que se han puesto en el camino del régimen Ortega-Murillo y el “sueño totalitario del Siglo XXI”, el cual consiste, siguiendo la fórmula de su gran mentor, Hugo Chávez, en desmantelar gradualmente la democracia, para perpetuarse indefinidamente en el poder.
Para ello, es fundamental la propaganda intensa y el culto a la personalidad del “Gran Hermano”, tal como fue descrito fielmente en la obra famosa de George Orwell, 1984 .
- Si Montealegre o Alemán se hubieran amarrado con Daniel Ortega para validar su pretendida reelección, la propaganda oficialista los estaría elogiando y no estuvieran reviviendo juicios contra el que hubiera pactado
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Nunca antes se había visto en la “cultura” política nicaragüense tal proliferación de rótulos ofensivos, ni de rótulos o mejor dicho megavallas de culto narcisista. Los presidentes anteriores, de los “nefastos gobiernos neoliberales”, nunca gastaron tanto en su imagen, sino que hacían obras y los modestos rótulos que ponían en las obras eran para dejar constancia ante el pueblo de cuánto había costado el proyecto, fecha, quién lo había realizado y con qué fondos se había financiado.
El segundo gobierno de Ortega estrena el 2010 subiendo los impuestos, disparando aún más el gasto corriente y no tiene fondos para realizar obras, para mejorar la condición de los más pobres pero sí tiene para derrochar en propaganda narcisista y en una campaña sucia como nunca se había visto.
¿De dónde salen los fondos para pagar estos incesantes anuncios televisivos y estas vallas ofensivas y calumniosas?
Si los fondos vienen del Presupuesto General de la República, aparte de ser una dilapidación descarada de los escasos recursos públicos, es un delito que sean financiados por los Consejos del Poder Ciudadano, que ahora le quitaron la palabra “Consejos”, en la propaganda, dejando sólo “Poder Ciudadano”, pero en efecto existen y no deberían recibir un solo centavo del Estado, de acuerdo a ley expresa aprobada por la Asamblea Nacional.
Y si vienen de la cooperación venezolana, a través de Albanisa, sería una campaña de corte injerencista, porque se estaría usando la cooperación internacional para incidir en la política nacional, proyectando a unos actores de la política como ángeles, que no matan una mosca, y otros como demonios.
Algo así o en la misma línea son los fondos que se usaron para comprar el Canal 8, para poder ampliar esta campaña y politizar totalmente lo poco que queda de independencia del periodismo nacional, en el campo de radio y televisión.
Estamos en el país del rótulo.
Si no son rótulos comerciales, que ya saturan totalmente cada centímetro de bulevar de Managua y producen una contaminación visual que resulta ofensiva a la vista, son políticos. Son los “neorrótulos” del infaltable color chicha, que anuncian triunfos que no existen, consignas “cristianas” de puro fachadismo y que proyectan ángeles, que brillan por su ausencia. De cualquier manera, se trata de un derroche sin precedentes en un país pobre, que irónicamente lo dilapida un gobierno que dice representar a los pobres.
Si en la mesa del banquete del pacto estuviesen sentados hoy los unos y los otros, todos serían ángeles sonrientes en una nueva serie de megarrótulos, en cuya foto aparecerían fundidos “en un fraternal abrazo por la construcción de un proyecto de nación”.
Pero la oposición por fortuna escogió un camino más largo y sinuoso, que es el único camino que existe para llegar a puerto seguro: la unidad nacional de todas las fuerzas democráticas, que ha demostrado, más de una vez, que es la ruta de la victoria.
El autor es diputado Liberal Independiente
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