Originario de Rosita, en el Triángulo Minero, Róger Castillo Suárez, de 10 meses, es uno de los 125 niños que serán beneficiados con la primera jornada que Operación Sonrisa de este año, la cual se realizará en la ciudad de Chinandega.
Jaffa Coen, presidenta de Operación Sonrisa en Nicaragua, expresó que entre hoy y mañana se estarán realizando las evaluaciones a los pacientes en el Hospital España de Chinandega y que las cirugías serán programadas a partir del próximo 8 de febrero.
“Tenemos pensado operar a 25 pacientes al día. Nuestra misión en Nicaragua es cambiar vidas y mañana (hoy) comenzamos el proceso de cambiar 125 vidas para siempre. Eso significa que estos niños van a crecer más saludables y no van a sentir el temor de ser rechazados”, expresó Coen.
Pero las jornadas de Operación Sonrisa no se limitan ,únicamente a la cirugía, pues según indicó su presidenta, los niños reciben atención integral, es decir que les dan seguimiento hasta que su malformación esté corregida. Esto incluye el tratamiento pre y posoperatorio, la terapia de lenguaje y otros tratamientos adicionales que reciben de manera gratuita.
MÁS DE 400 CADA AÑO
Rodrigo Cabrera, uno de los médicos voluntarios que colaboran de cerca con la fundación, explicó que en Nicaragua se calcula que al año nacen entre 400 y 500 niños con este tipo de malformaciones.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, hay una gran cantidad de niños que no han sido operados, pero con las otras cuatro jornadas que se pretenden impulsar a lo largo del año la misión es operar a 350 niños.
“Estamos haciendo un llamado a que todo aquel niño que padezca una fisura labial o palatina, aunque sea recién nacido, que llegue, porque desde ese instante el niño entra en una base de datos y le estamos dando seguimiento”, expresó Cabrera.
Entre tanto, Coen asegura que a lo largo de los 17 años en los que Operación Sonrisa ha tenido presencia en Nicaragua, han operado a 2 mil 300 niños. Pero tiene un sueño: fortalecer el equipo de médicos nacionales, para poder organizar seis o siete jornadas en el año y dar la oportunidad a más niños que, como Róger, tendrán una oportunidad para sonreír.
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