Futuro
“Procuremos más ser padres de nuestro porvenir que hijos de nuestro pasado”.
Miguel de Unamuno (1864-1936), filósofo y escritor español
Lucha por la democracia
La realidad política en Nicaragua es deprimente. Como miembro de la sociedad civil me siento decepcionado de las llamadas fuerzas políticas y de sus líderes; como el señor Arnoldo Alemán y sus actitudes antidemocráticas como pactista con Daniel Ortega —quien tanto daño nos ha hecho a los nicaragüenses durante más de treinta años—, quienes sólo pactan para hacer daño a nuestro país y por consolidar una dictadura institucional. Le hago un llamado a los miembros de la sociedad civil, a que tenemos que ser más enérgicos en alzar definitivamente la voz para que sepan estos personajes que todavía quedamos ciudadanos dignos que lo único que anhelamos es vivir en un país estable, con un claro crecimiento económico, con oportunidades claras para todos, independientemente de mi pensamiento político.
También ya es hora de que los diputados de las bancadas democráticas no sigan pactando con los diputados serviles de la bancada del mal llamado Frente Sandinista, cuya ideología perdieron desde el mismo instante que acabaron con su dignidad y se dedican a velar por los intereses del presidente Daniel Ortega y su emporio. El momento es ahora, luchemos sin miedo y defendamos nuestros derechos constitucionales. Debemos alzar la voz como víctimas de continuas violaciones a nuestra Constitución cuya defensa ha costado la sangre de valiosas personas como nuestro Mártir, el doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, y decenas de miles de nicaragüenses que han contribuido y defendido sus ideales con el único propósito de tener un país libre y digno.
Félix Enrique Alemán Neyra
Sociedad subvencionada
Barcelona (AIPE) – La sociedad actual se caracteriza por la búsqueda desesperada de subvenciones y ayudas públicas. Aunque esto es inherente a los estados de bienestar modernos, la situación se agrava notablemente en épocas, como la actual, de fuerte crisis económica. Sin embargo, una sociedad subvencionada es, por definición, una sociedad más pobre, menos próspera y más injusta.
Las subvenciones no dejan de ser transferencias unilaterales del Gobierno a particulares o a determinados sectores, para alentar actividades económicas específicas (véase las ayudas al sector automotor, las subvenciones a agricultores o las ayudas al cine español, entre otras).
El Gobierno extrae riqueza de quienes la han creado (eficientemente), y la reparten/redistribuyen entre aquellos particulares o grupos de presión que no son capaces de obtener ganancias en un mercado libre. De esta manera, las actividades subsidiadas por el Gobierno son aquéllas que no podrían desarrollarse sin algún tipo de apoyo externo. Los gobiernos utilizan su legitimidad para poner el dinero de millones de ciudadanos en manos de intereses particulares, que buscan el favor y privilegio estatal para mejorar sus resultados porque no pueden satisfacer las preferencias de los consumidores en un mercado competitivo. Todo este proceso acaba desembocando en un tráfico de favores sin fin, lo que la escuela de Public Choice denomina “logrolling”. De esa manera se pervierte tanto la democracia como el Estado de Derecho y la sociedad acaba siendo más injusta.
Además, la subvención no crea riqueza, sino que la destruye. Los subsidios se otorgan a particulares independientemente de la rentabilidad que tengan en el mercado. Los recursos no se asignarán eficientemente, ya que capital y mano de obra se trasladan a líneas de producción que en realidad no están siendo demandadas por la sociedad. Las ayudas públicas distorsionan los mercados porque hace una asignación de recursos distinta a la que se llevaría a cabo por los procesos de mercado, mediante transacciones voluntarias. Las subvenciones incentivan a grupos a actuar como si la escasez no existiese, por lo que se resta eficacia y se maximiza la escasez, desembocando en una sociedad menos próspera y más pobre.
También es una sociedad más dependiente y menos autónoma. Los individuos creen que el Estado debe tomar partido en las grandes cuestiones de nuestra vida, ya sea dándonos ayudas individuales directas, ya sea “salvando” a nuestro sector o “garantizándonos” la cobertura de un amplio conjunto de necesidades como pensiones, asistencia sanitaria, permanencia en el puesto de trabajo, pleno empleo perpetuo, vivienda o el subsidio de paro, así como otros programas sociales de diversa naturaleza. Todo esto acaba generando una sociedad más infantil y menos autónoma, porque el parasitismo sustituye a la responsabilidad individual.
Juan Morillo Bentué
Miembro del Instituto Juan de Mariana.
© www.aipenet.com
En la asunción de Lobo
El miércoles 27 de enero estuve en las abarrotadas tribunas del estadio olímpico Tiburcio Carías Andino, de Tegucigalpa, junto al pueblo hondureño presenciando el acto de toma de posesión del nuevo Presidente de ese hermano país, Porfirio Lobo Soza.
El Partido Nacional, al cual pertenece el nuevo Presidente, es el más conservador o derechista dentro del conglomerado ideológico de la ya de por sí derechista sociedad catracha y fueron amigos correligionarios de dicho partido quienes me convidaron a dicho magno acontecimiento, al que no me negué como un gesto de solidaridad con la causa en la defensa de la libertad de Honduras.
Las gloriosas fuerzas armadas hondureñas jugaron un papel predominante durante la ceremonia y el pueblo les ovacionó como un tributo por el papel desempeñado durante la crisis política originada el 28 de junio del año 2009, fecha en que dicho ejército salió a las calles en defensa de la democracia y la libertad de su país y de Centroamérica, que en ese momento se encontraba amenazada por el proyecto expansionista del socialismo-comunismo del siglo XXI y su títere Manuel Zelaya Rosales.
Por mi parte, me siento honrado de haber sido testigo presencial de tan histórico acontecimiento, que marca el principio del fin de la influencia de la era chavista en América Latina; además de haber tenido la oportunidad de presenciar el espectáculo de la aviación hondureña, la más poderosa de la región, tuve la oportunidad de compartir con relevantes líderes derechistas de Centroamérica, entre los que destaca mi amigo el diputado salvadoreño Roberto D’Aubuisson Jr., hijo del fundador del partido Arena, de quien obtuve una fotografía que comparte con los lectores en el sitio web www.masayaliberal.blogspot.con en el link denominado “Toma de posesión en Honduras”.
Chéster Membreño
Elección del INCH
El Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica (INCH) convocó a todos sus miembros para presentar su informe anual y elegir a la nueva junta directiva, el pasado sábado 30 de enero en su sede central en Las Colinas Managua, en donde asistieron representantes de Masaya, Rivas, Granada, León, Jinotepe y Matagalpa.
Miguel García-Herraiz Roobaert, primer secretario de la Embajada de España, agradeció al INCH por todo el trabajo cultural hispánico que ha realizado en sus cincuenta años de vida, donde sobresale el nombre del granadino José Joaquín Quadra con medio siglo continuo de apoyo a la cultura hispánica, y agregó que el Centro Cultural Español coordinará con el INCH para extender la cultura hispánica en todo el país.
La elección comenzó con la formación de un consejo electoral de lujo que muchos van a envidiar —afirmaba el conocido jurisconsulto y escritor García Quintero—, secundado por Carlos Tünnermann Bernheim. Danilo Aguirre Solís, José Engüeras y Alejandro Serrano Caldera presidían el comité, avalando la elección de René González, como presidente; Fernando López, vicepresidente; Carlos Vílchez, secretario; Roxana Lacayo, tesorera; Martha Cecilia Somarriba, fiscal; Harlem Haslam, como primer vocal e Isolda Rodríguez, segundo vocal.
La primera misión de la nueva directiva será en Matagalpa el próximo 11 de febrero, respaldando a la directiva local y a su presidente, el escritor Eddy Kühl Arauz, quien presentará la moción a la Asamblea Nacional para que eleven a la categoría de héroes nacionales a los 60 indios flecheros matagalpas que murieron en la batalla de San Jacinto en septiembre de 1856.
Leopoldo Villalta López
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A