La orden de libertad falsa número 264, que permitió la fuga de tres narcos guatemaltecos del penal de Chinandega, se habría empezado a elaborar con dos hojas de papel bond. Una con la firma del secretario de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), José Antonio Fletes.
La entrega la habría hecho en un sobre de manila el abogado Ricardo Polanco Alvarado al abogado Emilio José Molina, en las afueras de la CSJ, el 17 de diciembre del 2009. En la otra hoja había sido estampado sólo el sello de la Sala Penal.
Ésta es parte de la información que la Policía Nacional remitió en su momento a la Fiscalía, sobre el caso de la fuga de los tres narcotraficantes guatemaltecos del penal de Chinandega.
De acuerdo a las investigaciones, el abogado Molina habría asegurado a las autoridades policiales que después con las hojas en mano se dirigió a un cibercafé de Chinandega, donde procedió a redactar la orden de libertad falsa.
Pero como el sello no estaba claro, el responsable del ciber le pidió una hoja con sello y firma más clara, por lo que decidieron ocupar un documento original a través del cual la Sala Penal autorizaba una entrevista de otro reo en ese penal, y en el que aparecía la firma de Fletes y el sello de la Sala Penal.
El documento fue escaneado por una persona hasta ahora no precisada por las autoridades.
Igualmente se conoció que al momento de llegar la orden falsa al penal, el 18 de diciembre, un funcionario de nombre Mariano Domingo Rojas advirtió que no era hora para dejar en libertad a los reos, pues únicamente lo podían hacer por órdenes del jefe del penal, Ramiro Jáenz, pero Molina alegó que éstos debían ser entregados a Migración y Extranjería.
Los abogados Ricardo Polanco Alvarado y Emilio José Molina, junto a Ramiro Jáenz y Emilia Mairena, ex funcionarios del penal de Chinandega, son los acusados en el caso de los tres narcos guatemaltecos que salieron luego por el puesto fronterizo de El Guasaule.
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