Nueve mil habitantes de Las Canoas padecen de sed y están desesperados porque el lago artificial de la zona se seca aceleradamente, supuestamente porque hay una mala administración del recurso, que pasó de los ocho metros de profundidad que tenía a inicios del año pasado, a dos metros en la actualidad. La represa de la zona se construyó en la década de los años ochenta, durante el primer gobierno sandinista, para riego de la caña sembrada en el ingenio Victoria de Julio. Hoy en día, sus aguas son utilizadas para riego de más de 15 mil manzanas de arroz y beneficio de la población. LA PRENSA/R. ORTEGA
Una muerte silenciosa
Nueve mil habitantes de Las Canoas padecen de sed y están desesperados porque el lago artificial de la zona se seca aceleradamente, supuestamente porque hay una mala administración del recurso, que pasó de los ocho metros de profundidad que tenía a inicios del año pasado, a dos metros en la actualidad. La represa de la […]