La conferencia sobre Los desafíos de la democracia emergente en América Latina , que dictó ayer el diplomático norteamericano Cressencio Arcos, dejó claro el desafío principal que enfrenta la oposición nicaragüense: unirse a través de un proceso amplio y transparente, con reglas claras y ser coherente con su discurso si quiere ser eficaz.
- Durante su misión diplomática en Honduras (1989-1993), Cressencio Arcos obtuvo un impresionante récord de promoción sobre los derechos humanos y hasta el 2006 también fue subsecretario de Asuntos Internacionales en el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.
En momentos en que nuevamente causa estupor regional la nueva censura del Gobierno venezolano de Hugo Chávez en contra de los medios de comunicación, Arcos opinó que la libertad de expresión es un derecho imprescindible en un proceso democrático. Indicó que los gobiernos no pueden ocupar a los medios de comunicación sólo como un aparato de propaganda.
Pueden tener su propio aparato gubernamental, pero que exista otra alternativa, igual que la oposición no puede tener un monopolio sobre la prensa y no ser constructivos ni críticos. Eso no cabe en una democracia, advirtió el embajador.
Arcos resaltó la importancia de la responsabilidad de cada periodista, que no debe ser calumniosa, distorsionista ni tendenciosa.
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“Creo que una oposición fragmentada corre el riesgo de volverse ineficaz”, dijo Arcos en la conferencia organizada por la Cámara de Comercio Americana Nicaragüense (Amcham), en el Hotel Real Intercontinental de Metrocentro, donde coincidieron políticos de las más diversas tendencias de la oposición: liberales, conservadores, de la resistencia e independientes, miembros de la Cámara y el embajador estadounidense en Managua, Robert Callahan.
Arcos fue embajador de los Estados Unidos en Honduras y también fungió como subsecretario adjunto para Asuntos Interamericanos del Departamento de Estado de esa nación, entre otros cargos. Tras su conferencia, declaró a los medios de comunicación que él no conoce los pormenores de la problemática política de Nicaragua, pero sus sugerencias sobre el desarrollo de la oposición son justo la demanda ciudadana en el país.
“Cada país en el mundo tiene su toque distinto, sea un sistema presidencial o parlamentario o semejante a eso. Cada uno tiene sus pormenores y sus sutilezas, así que no hay una receta específica para todos los países (…) y en el caso de ustedes, lo primero es que haya un Gobierno viable, con gobernabilidad y más que todo que tenga una oposición leal, crítica, pero que también actúe responsablemente. Igual que el Gobierno”, advirtió.
FALTA COHERENCIA
Arcos opinó que la oposición del país “sí” está actuando de forma responsable, pero señaló que a la misma le falta coherencia entre lo que dice y lo que hace.
El embajador recordó la división de la oposición para las elecciones presidenciales del 2006, en las que venció el Frente Sandinista y Daniel Ortega.
También se mostró al tanto del proceso de unidad que negocian los partidos liberales, con el fin de atraer luego al resto de tendencias de la oposición para las elecciones del 2011.
Al respecto anotó que antes de la unidad debe haber una variedad de opiniones y diversidad de valores, “que realmente representen al pueblo, para que el pueblo escoja”. Pero luego todo debe unirse y convertirse en un sólo sentido, crítico y constructivo, por un diálogo nacional.
“Yo creo que (el proceso de unidad) tiene que ir de acuerdo a unas claras reglas del juego, tiene que haber una diversidad y variedad de opiniones en un partido. Eso es parte de la democracia, pero cuando llegue el momento de unificarse es a través de unas primarias internas o abiertas y ahí que escoja el pueblo el candidato de la oposición mejor, de todas las tendencias”, concluyó el experto.
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