BEIRUT/AP
Un avión de Ethiopian Airlines con 90 personas se incendió y cayó al mar ayer, poco después de despegar de Beirut y los equipos de rescate comenzaron una búsqueda frenética bajo la lluvia, recuperando al menos 34 cuerpos, mientras butacas, sandalias de bebé y otros restos eran arrastrados por la marea hasta la costa.
Se desconocía de inmediato la causa de la tragedia, aunque ha habido fuertes lluvias y tormentas eléctricas en el área de Beirut desde el domingo por la noche.
El presidente libanés Michel Suleiman dijo que no se sospechaba de un ataque terrorista en la tragedia del vuelo 409, que iba a la capital etíope, Adis Abeba.
“Un sabotaje ha sido descartado por ahora”, dijo.
Llorosos, los familiares de los pasajeros llegaban al aeropuerto de Beirut para esperar noticias. Una mujer se arrodilló mientras sollozaba. Otra gritó: “¿Dónde está mi hijo?”
Andree Qusayfi dijo que su hermano Ziadh, de 35 años, viajaba por trabajo a Etiopía, pero pensaba volver a Líbano pronto para quedarse.
“Le rogamos que postergara su vuelo por la tormenta”, dijo Qusayfi, con los ojos rojos de llanto. “Pero insistió en ir porque tenía citas de trabajo”.
Zeinab Seklawi dijo que su hijo Yasser, de 24 años, la había llamado cuando abordaba el avión.
“Le dije: ‘Que Dios te acompañe’ y me fui a dormir”, dijo Seklawi. “Por favor, encuentren a mi hijo, sé que está vivo y no me dejaría”.
Hay varios niños entre los muertos, según un funcionario de defensa libanés que pidió no ser identificado.
El Boeing 737-800 despegó rumbo a Adis Abeba y cayó a 3.5 kilómetros de la costa, dijo Ghazi Aridi, ministro de transporte y obras públicas. El ejército libanés dijo en una declaración que el avión estaba “en llamas poco después de despegar”.
Pedazos del avión y otros restos estaban llegando a la orilla horas después del desastre, incluyendo asientos, una sandalia de bebé, un extintor de incendios y frascos de medicina.
La esposa del embajador francés en Líbano, Denis Pietton, estaba en el avión, según la Embajada.
Helicópteros y barcos fueron enviados para encontrar el aparato, mientras grandes olas azotaban la costa. El primer ministro libanés Saad Hariri anunció un día de duelo y cerró las escuelas y oficinas del Gobierno.
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