TEGUCIGALPA/ACAN-EFE
El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, dijo hoy que el próximo 27 de enero saldrá de su país «como ciudadano común y corriente» y que regresará al país «cuando haya un proceso de reconciliación».
«Yo puedo salir como ciudadano común y corriente el 27, pero mientras tenga el mandato que me dio el pueblo de cuatro años, voy a defenderlo con mi propia integridad y con mi propia vida», subrayó Zelaya a Radio Globo, desde la Embajada de Brasil en Tegucigalpa.
Zelaya confirmó su salida, el próximo miércoles a República Dominicana, luego de que el presidente de ese país, Leonel Fernández, y el gobernante electo de Honduras, Porfirio Lobo, firmaron el pasado día 21 en Santo Domingo, un acuerdo para que el derrocado mandatario pueda salir con un salvoconducto.
«Yo soy un hombre pacífico, yo voy a salir para Dominicana el miércoles, después de haber cumplido el mandato (de cuatro años), de haber dado un ejemplo, de dejarle una herencia limpia a mis hijos a las nuevas generaciones», indicó Zelaya.
Según Zelaya, el acuerdo que suscribieron Lobo y Fernández permitirá que el miércoles vengan algunos presidentes de Centroamérica, que no identificó, a la toma del próximo gobernante de Honduras, cuyas elecciones de noviembre que le dieron el triunfo no fueron reconocidas por la mayoría de la comunidad internacional.
Esos presidentes centroamericanos «han ofrecido tener un trato especial conmigo, (van a ) hablar conmigo ese día y buscar algunas alternativas que le permita a este país volver a restablecer el respeto a los derechos humanos», afirmó Zelaya.
Agregó que podrá regresar a Honduras «cuando haya un proceso de reconciliación» y que no se ha presentado a los tribunales de justicia de su país, desde su regreso el 21 de septiembre pasado, «porque ellos (los jueces) son mis adversarios».
«Esos no son jueces, son mis adversarios, cómo me voy a presentar yo frente a mis verdugos, a un juicio simplemente estoy condenado desde que me presente, no me ve voy a presentar absolutamente a nada», recalcó Zelaya, quien fue derrocado por los militares el 28 de junio de 2009.
Según Zelaya, presentarse a la justicia por una veintena de delitos que le imputa el Ministerio Público, de los que dice que son falsos, sería «crear otra crisis, crear otro conflicto», después de su destitución del poder.
Dijo además que «mientras no haya jueces independientes, que no respondan a intereses económicos ni a intereses políticos, nunca vamos a hacer que el estado de derecho tenga preminencia sobre los intereses particulares de la sociedad».
Sobre el retiro el pasado jueves de la Casa Presidencial del gobernante hondureño de facto, Roberto Micheletti, sin renunciar al poder, Zelaya dijo que «salió avergonzado por la presión de los Estados Unidos».
Recordó que Micheletti había dicho antes de que se iba a quedar en la Casa Presidencial hasta el 27 de enero, pero que los Estados Unidos lo sacaron, aunque el gobernante advirtió que si fuese necesario, volvería a la sede del Ejecutivo.
«Esta es nuestra posición, yo no quiero que la gente interprete (otra cosa) porque esto no es una renuncia, sino un movimiento similar al que se hizo para las elecciones generales (en noviembre pasado), cumpliendo así con lo que mi espíritu, mis sentimientos, dan hasta este momento», dijo Micheletti el pasado jueves a la televisión local.