SANTO DOMINGO/ EFE Y AFP
El presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, se comprometió ayer en Santo Domingo, capital de República Dominicana, a firmar un salvoconducto al depuesto mandatario Manuel Zelaya para que salga del país junto a su familia, tras una reunión con su par dominicano Leonel Fernández.
Lobo se comprometió a “dictar un auto de salvoconducto en favor del presidente José Manuel Zelaya y de sus familiares, a los fines de que puedan ejercer a plenitud el derecho ciudadano que les corresponde al disfrute de la libertad de tránsito”, según los términos de un acuerdo que firmó junto a Fernández.
VIAJE CON FAMILIARES
“Zelaya, sus familiares y los integrantes de su círculo íntimo podrán salir hacia la República Dominicana el próximo 27 de enero de 2010, en calidad de huéspedes de esa hermana nación”, precisó el documento, leído por un vocero.
El compromiso de Lobo había sido anunciado minutos antes en Honduras por el propio Zelaya, que permanece en la embajada de Brasil en Tegucigalpa desde septiembre pasado.
La firma de este documento “es un buen gesto de Porfirio Lobo (…) está desmarcándose de la dictadura” de Roberto Micheletti, que asumió tras el golpe de Estado que lo derrocó el pasado 28 de junio, declaró Zelaya a la radioemisora Globo, desde la embajada brasileña.
LLAMADA DE FERNÁNDEZ
Zelaya expresó que el presidente dominicano, Leonel Fernández, lo llamó por teléfono para informarle sobre el acuerdo suscrito con Lobo para que pueda viajar al país, y que está esperando el documento firmado por ambos presidentes.
Según el acuerdo suscrito entre Lobo y Fernández, el mandatario depuesto se podrá trasladar el mismo día 27 a República Dominicana en compañía de Fernández, quien asistirá junto a varios de sus ministros a la investidura de Lobo como gobernante de Honduras.
Zelaya fue derrocado el 28 de junio de 2009 por promover una consulta popular orientada a reformar la Constitución, pese a haber sido declarada ilegal por varias instituciones del Estado.
MÁS DESVISADOS
Por otra parte, el Gobierno de Estados Unidos renovó sorpresivamente las presiones contra el régimen de facto hondureño, al cancelar las visas a más funcionarios, a menos de una semana de que asuma el poder el presidente electo, Porfirio Lobo.
El Departamento de Estado norteamericano quitó las visas a los ministros de la Juventud, Luis Ortez; Cultura, Artes y Deportes, Mirna Castro; Finanzas, Gabriela Núñez; y Transporte, Saro Bonanno.
También a Javier Valladares, asesor del gobernante de facto Roberto Micheletti, y a su encargada de protocolo, Johanna Padgett, entre otros funcionarios del régimen y empresarios que apoyaron el golpe de Estado.
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