Bromista y risueño. Dicharachero también. Juan Solórzano es un hombre despreocupado, sencillo y platicón. Comienza hablando de sus letras, pero luego se salta a algún episodio de su vida. Después cuenta como es un mujerón para él y al rato está cantando uno de sus temas acompañado de su preciada guitarra.
Luego de lanzar Cantares Nicaragüenses I , Juan está listo para lanzar el segundo volumen, pero también para dejar descansar por dos años el son nica y empezar a trabajar su propia música. Orgulloso cuenta que tiene alrededor de 350 canciones escritas y también que produce sus materiales en un estudio de grabación casero.
¿Cómo es la experiencia de grabar en un estudio casero?
Grabo en mi estudio desde hace tres años. El músico del siglo XXI debe ser integral. Me ha tocado comprar varias cosas para tener este estudio, es un poco caro. La música no se limita a que tengás un gran estudio. No es la jaula, es el pajarito.
¿Cuáles son las expectativas a la hora de sacar un disco? ¿Hay ganancias?
La mayoría de los músicos tiene que juntar los ahorros de sus conciertos para pagar su disco. Nunca recuperás la inversión. (El disco) Jalando la carreta me costó 15 mil dólares, pero la satisfacción es única.
En la faceta de son nica te va muy bien, ¿te gustaría experimentar con otro género musical?
Por supuesto. Yo soy compositor desde hace 16 años, tengo muchas canciones guardadas en un baúl. Quisiera yo hacer muchas cosas mías, pero es bien difícil, porque yo tengo una familia que mantener y ya tengo 16 años andando en el son nica; y esto además que me gusta mucho la gente lo consume, entonces hago lo que me gusta y me pagan por ello. Ahora ya estoy en la etapa de hacer lo mío, viene un disco de cantautor, voy a dejar de grabar son nica por dos años para dedicarme a lo mío. Yo compongo mucho tropical, estoy muy influenciado por Juan Luis Guerra, Rubén Blades… y le pongo lo mío, porque los nicaragüenses tenemos nuestro propio lenguaje.
¿Cómo es tu composición? ¿Qué tipo de letras te gusta trabajar?
Yo escribo de todo, del amor, del desamor, del medio ambiente, de las relaciones que no son convencionales… (Empieza a cantar canción… luego se detiene, dice que se le olvidó)… se trata de esta muchacha, que creció en un ambiente común, católico… y para sus padres era cuadrado el hecho de que a la muchacha le gustara otra muchacha, ¡y bajaron todos los santos del cielo! Escribo también del amarillismo de los periódicos, hablo de que estamos desbaratando el planeta, hablo de la mujer, de lo que significa para mí un mujerón… Yo fui criado por siete mujeres en mi casa, era el único varón, entonces conocí siete temperamentos e historias diferentes y eso me permitió estar (con mi pareja) después de 16 años, juntos, con dos hijos.
Parecés una persona con mentalidad bastante abierta. ¿Cuál es tu opinión sobre el aborto y sobre las distintas opciones sexuales?
En cuanto a las opciones sexuales, cada quien es dueño de su cuerpo, de su decisión. ¡Yo no limito el amor! Mi opinión es que cada quien hace de su vida lo que le da la gana y nadie tiene el derecho de meterse en la vida de los demás, a menos que sea periodista… (ríe) Si es tu opción y si te hace mejor persona, si te hace feliz, dale duro. Y con respecto a lo del aborto, creo que cada quien es dueño de su miedo, de sus decisiones, yo no soy quién para juzgar. Yo creo en Dios, no creo en las religiones, porque creo que Dios es una persona muy amplia, con una mente muy abierta.
¿Qué es lo más rico y lo más horrible de ser artista?
Lo más rico es el disfrute de hacer lo que te gusta y que veás que la gente disfrute. Yo tengo mucho contacto con la gente, observo mucho los gestos, los ademanes, cuando vuelven a ver a otro lado y eso me va dictando cómo voy a llevar mi concierto. Y lo más horrible de ser músico es cuando a la gente no le gusta tu música y se levanta, y me ha pasado. Pero también lo horrible es que en nuestro país haya tan poco apoyo para la parte musical.
LOS GUSTITOS DE JUAN
Color favorito: Rojo.
Fruta favorita: Mango.
El último libro que leíste: Cartas desconocidas de Rubén Darío.
El último disco que oíste: La Sinfonía de Beethoven.
La alegría más grande: Mis hijos.
La decepción más grande: No he tenido, todas son oportunidades.
Si no fueras cantante serías…: Vendedor.
¿Cómo dormís? : Desnudo.
Vicio más grande: La comida.
Manía oculta: Ahí está… (ríe).
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