PUERTO PRÍNCIPE Y MANAGUA.- Algunos incidentes de violencia en Haití han complicado el trabajo de los trabajadores que brindan asistencia humanitaria a los damnificados por el terremoto, dijo el domingo el funcionario que encabeza el operativo de ayuda del Gobierno estadounidense.
Para distribuir la ayuda hace falta un clima de seguridad, dijo el teniente general Ken Keen, del Comando Sur estadounidense. Aunque la situación callejera está mayormente en calma, agregó: “Hay cada vez más incidentes de violencia”.
“Vamos a tener que hacer algo respecto a la seguridad”, dijo Keen. “Hemos tenido incidentes de violencia que entorpecen nuestra tarea de respaldar al Gobierno de Haití y responder a los desafíos que encara este país”.
El oficial dijo que unos mil soldados estadounidenses se encuentran en Haití y que 3,000 más trabajan desde los barcos fondeados en la bahía. Más de 12,000 soldados estadounidenses habrán llegado a la nación isleña para el lunes.
El temor a los saqueadores y ladrones ha sido uno de los factores que ha frenado la distribución de ayuda. Tras el sismo del martes, el mantenimiento de la ley y el orden recayó en los 9,000 soldados y policías internacionales de las Naciones Unidas destinados en Haití, pese a que esas fuerzas sufrieron cuantiosas pérdidas en el desastre.
Ayer la Policía haitiana abrió fuego contra un grupo de saqueadores matando al menos a uno de ellos cuando cientos de personas saqueaban un mercado en la devastada Puerto Príncipe.
- Rescatistas turcos rescataron ayer de un supermercado a tres personas, luego que dos días antes la Organización de Naciones Unidas recibiera un mensaje de texto desde un teléfono celular de alguien diciendo que se encontraba dentro del Caribean Market.
El equipo de rescate se dejó guiar por los sonidos y cavó una especie de chimenea desde el suelo hasta el techo, explicó el estadounidense Joseph Fernández, integrante de un equipo de rescate de Miami. Por este hueco lograron rescatar a una niña de nombre Ariel, de 7 años; Lamy, de 34 y María, de 50
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El saqueador, un hombre en la treintena, resultó muerto por disparos en la cabeza cuando una multitud robaba productos en el mercado Hyppolite, durante los enfrentamientos con la Policía.
Otro hombre cogió rápidamente la mochila del fallecido.
Mientras, refuerzos policiales acudían a la zona armados con escopetas y rifles de asalto.
Keen dijo que las fuerzas estadounidenses colaboran estrechamente con las de Naciones Unidas y que la Policía local está volviendo a participar en las tareas de seguridad.
CONDICIONES SON DIFÍCILES
En comunicación telefónica lograda desde las oficinas de Relaciones Públicas del Ejército en Managua, el jefe de la Defensa Civil de Nicaragua, general Mario Perezcassar, a cargo de la brigada humanitaria nicaragüense que está en Haití, confirmó las condiciones difíciles en las que desarrollan la labor.
“Aquí las jornadas son sumamente complejas, difíciles”, relató Perezcassar y refirió que “por la experiencia no hemos podido ver todavía un centro de albergue del tamaño que pensábamos que podía haber aquí por la magnitud del evento; sin embargo hemos visto que la cantidad de aviones que han venido con ayuda ha sido inmensa, creo que el Gobierno de Haití y las Naciones Unidas están haciendo un esfuerzo para organizarse rápidamente y dar una respuesta”.
Perezcassar explicó que cuando la brigada humanitaria nicaragüense sale a recorrer las calles de esa ciudad devastada “se siente que el ambiente es un poco hostil hacia nosotros porque creen que uno lleva agua, comida, mascarillas y creen que uno lleva alguna solución inmediata en la desesperación que están pasando miles de familias”.
“La situación es muy tensa”, señaló Perezcassar y confirmó que han recibido la recomendación “de carácter obligatorio” de que todos los equipos tienen que andar con protección y regresar al campamento a las 6:00 p.m.
Esto no ha sido cumplido por la brigada nica debido a que las labores de rescate se han extendido hasta la madrugada. A esto agregó que deben caminar grandes distancias, de 15 a 16 cuadras, con la descomposición de los cuerpos.
“Hemos visto edificios grandes, hoteles de lujo que cayeron como naipes, esto es parte del riesgo diario de los compañeros que se meten en los hoyos a buscar a las personas”, sostuvo Perezcassar. Estimó que la situación que se vive en Haití es superior a la que los nicaragüenses vivieron con el terremoto de diciembre de 1972.
“Hemos encontrado casas con bloques que no tienen varillas de hierro, hemos encontrado casas donde el cemento es blanco como una arenilla y como no habían vivido un terremoto desde hacía más de 100 años, ellos se habían empoderado de la amenaza de huracán, por eso la mayoría de las casas tienen grandes losetas” como techos, apuntó.

ESPERAN ASISTENCIA
Decenas de miles de personas hambrientas deambulaban por las calles de Puerto Príncipe, esperando la ayuda que se acumulaba en el principal aeropuerto de Haití, cinco días después del sismo que dejó al país sumido en el caos y la violencia.
En cada rincón de la capital arreciaban las críticas de que la ayuda se acumulaba en el aeropuerto controlado por Estados Unidos. Allí, las escenas de desesperación se repetían y decenas de personas dormían sobre el asfalto por que no podían partir del país.
“¡Invadamos la pista!”, grita una mujer que pretendía ser evacuada.
El caos y la destrucción invadieron la ciudad. “En todos los barrios hay destrucción. La gente anda errante en busca de alimentos, de ayuda”, comentó Simon Schorno, portavoz del Comité de la Cruz Roja Internacional (CICR).
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