Patria
“La patria es dicha, dolor y cielo de todos y no feudo ni capellanía de nadie”.
José Martí (1853-1895); político y escritor cubano
UNIDAD LIBERAL
En este nuevo año 2010, sería prudente que los políticos, partidos y alianzas partidarias rediseñen el arquetipo de dirigir la política de la nación y de sus partidos, todo por el bien de la paz, reconciliación y comprensión; y que los políticos como Arnoldo Alemán y Eduardo Montealegre que andan augurando, expresando que quieren “la unidad del liberalismo y de todas las fuerzas democráticas”, tienen todo el derecho, pero no provoquen inconveniencias de poder por no ser electo en el seno de esa “unidad”.
Públicamente ambos políticos han expresado pretender ser el candidato para presidente de la República; tienen todo el derecho, pero “la unidad liberal y de las fuerzas democráticas que anhelan” se puede desquebrajar, cuando uno de ellos no salga electo en sus primarias, él otro es seguro que se sentirá inconforme. Cuando no hay disciplina partidaria y cohesión, eso sucede.
Como nos ilustra la señora Esmeralda Cardenal en una carta publicada en este Diario el pasado 2 de enero de los corrientes, titulada: “Alemán es inaceptable”, en donde dice: “Que Arnoldo Alemán fue procesado, enjuiciado y encarcelado por actos de corrupción pública cometidos durante su administración pública. Alemán es inaceptable como candidato a la presidencia de Nicaragua y ya no podemos creerle porque todo lo que dice es mentira. Es mentira también que busca la unidad democrática, lo único que busca es volver al poder”. Esta opinión de la señora Cardenal la veo ajustada, equilibrada a la realidad, pues las mieles del poder atraen a muchos que han disfrutado de ello.
De tal suerte, no veo ni me convence esa “Unidad liberal” debido a ciertas desavenencias que han tenido en el pasado estos políticos por el poder político. Buscan la “unidad”, pero si crean un nuevo partido el Consejo Supremo Electoral (CSE) presumiblemente les pueda quitar sus personarías jurídicas, por hacer nacer un nuevo partido, lo conveniente sería que se unan en alianza. Después no se estén quejando sin derecho alguno.
Sugiero que la clase política nicaragüense y gobernantes de los cuatro poderes de Estado, para este año y siempre , actúen con sabiduría, paz, que se armonicen por la sana gobernabilidad en el futuro. Eternamente no se puede estar en discordias, pues así no se logra nada.
Bayardo Quinto Núñez
PASIÓN POR LA ASTRONOMÍA
El ser humano actual desentraña continuamente misterios que en otras épocas supusieron un hito inigualable. Nuestros avances, nuestros descubrimientos o incluso nosotros mismos. Y, sin embargo, el firmamento no ha dejado de maravillarnos desde tiempos remotos. ¿Qué tiene el cielo nocturno para que nos fascine de ese modo?
Cuando alzamos la vista, nuestros ojos nos muestran puntos luminosos que parecen estar sujetos a la bóveda celeste. En vez de eso, como si se dirigiera a nosotros, el cielo nos muestra la historia de las civilizaciones antiguas plasmadas por ellas mismas en las constelaciones. Ya sea debido al gusto por las leyendas que las acompañan o puede que por el hecho de que nos permiten orientarnos, nos pasamos horas observándolas.
Nuestra curiosidad innata nos impide conformarnos con tal asunto; queremos saber más. Planetas, lunas, nebulosas, supernovas, galaxias o agujeros negros: la Tierra es una minúscula parte de ese Todo. Quizá no dispongamos de grandes y costosos equipos; es posible que no entendamos demasiado de leyes universales, pero tenemos excelentes alternativas. Con un placer infinito, aficionados de todos los calibres nos reunimos para contemplar la realidad existente más allá del planeta azul.
Cualquier excusa es buena para tal efecto. En algunas ocasiones el acto acontece en el mismísimo centro de la capital y, aunque nos vemos en la obligación de lidiar con el excesivo uso de la bombilla, ninguna farola supone una barrera que consiga detenernos.
Buscamos otras vías, como las visitas a la naturaleza. Realmente es difícil olvidar esas acampadas que concentran el compañerismo de la convivencia con las inverosímiles anécdotas que suceden, mientras que, por otro lado, los veteranos comparten su saber con los que menos experiencia tienen. ¡Qué mejor manera de indagar en el cosmos! Parece que el incesante flujo de astrónomos que siendo aficionados se asocian para lograr entender la maravilla celeste tiene un ritmo de aumento ilimitado, incluso quince años más tarde.
El saber astronómico que los científicos manejan hoy en día excede, con mucho, a lo que uno puede descubrir con los telescopios existentes para uso estándar. Ellos trabajan en inmensos laboratorios con el fin de hacer mediciones precisas; otros simplemente nos juntamos por nuestra afición. Lo que no podemos olvidar, y ha de quedar patente, es que todos compartimos las mismas estrellas.
Jesús Rubio Jiménez
Miembro de ASAAF (Asociación de Astrónomos Aficionados de la Facultad de Físicas), organización que acaba de cumplir sus primeros quince años de vida.