Ramón viaja en moto. Prefiere caminar cargando un casco y gastar sólo 60 córdobas cada cuatro días en gasolina, que usar carro. “No hay riales”, dice. Porque ser músico no garantiza bienestar económico, pero sí la satisfacción de que miles de personas escuchen su mensaje.
Para este año, Ramón Mejía, conocido como Perrozompopo, quiere llegar a más personas. Esta vez usará su página web para regalar su música.
“El disco será gratuito, se van a imprimir tres mil copias, y como es un disco binacional, de Costa Rica y Nicaragua, entonces se van a regalar mil 500 copias en Nicaragua y mil 500 en Costa Rica. También se va a hacer un tiraje para vender porque hay gente que querrá comprarlo. También se va a colgar en mi página web y la gente lo va a poder bajar. Las copias gratuitas se hicieron pensando en gente que no tiene acceso a una computadora o a internet. Ojalá que la gente que sí tiene acceso pueda regalar cien discos a sus amigos y familia que no tienen computadora”, dice este hombre moreno de calva casi lisa.
Actualmente en tu página ya están colgados dos sencillos, ¿esos temas reflejan la línea del disco?
Fruta favorita: La pitahaya, por lo exótica.
Libro: El arte de la guerra.
Momento más feliz: No te lo puedo decir.
Decepción más grande que te has llevado: La política.
El último disco que oíste: El mío (Ríe).
Si no fueras cantante serías…: Cocinero.
¿Cómo dormís? Desnudo, en posición fetal.
Vicio más grande: El cigarro.
Manía oculta: Apasionado de las cosas.
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Reflejan la temática del disco. Ya una de las canciones lleva dos mil descargas, se llama Nueve días , trato de jugar con esa idea de los nueve días que se celebran a los difuntos, pesando en los nueve días de muerto que tiene nuestro país… que hay una gran brecha de analfabetismo, de pobreza, de desempleo… Habla de eso y de ese rencor que uno siente como nicaragüense, y aunque uno no tenga las dificultades que tiene la mayoría de gente en este país, lo más justo es que uno se vuelva sensible y como cantautor uno asume esa responsabilidad de comunicar una posición ciudadana.
¿Cuál es la novedad que tus fans pueden encontrar en este disco?
Es importante saber que se produjo en Nicaragua con Momotombo Producciones. Es un gran avance porque es la primera vez que yo logro grabar un disco aquí en Nicaragua con la certeza de que va a quedar bien, y no me da vergüenza decirlo. Trabajamos con el costarricense Federico Miranda, con el mexicano Eddy Vega, con Omar Suazo, Augusto Mejía, Momotombo, Leonel González, de Nicaragua; se trabajó con Giacomo Buonafina, ingeniero de mezcla guatemalteco, entonces es un disco regional. Se lograron cosas nuevas en términos de sonidos. Sigue siendo música folk, música popular de cantautor mezclada con ritmos de reggae, rock, rap, electrónica y creo que eso le da un color distinto. Tratamos de respaldar con música todo lo que se dice en las letras, porque es importante que quede claro el mensaje. Usamos trombones y eso le da un carácter particular al trabajo.

¿Y en cuanto a líricas?
Están un poco más aterrizadas, han pasado casi diez años desde que empecé a escribir y creo que he madurado un poco en términos de letra. No es fácil escribir canciones para mí. No es un disco agresivo sino más bien realista, bastante visceral. Habla de nuestra realidad y de lo que yo pienso de lo que sucede en nuestro país, de todo lo que yo he vivido como nicaragüense, como hombre, como cantautor.
¿Nunca te veríamos tomando bandera de algún partido político? Antes sucedió.
No puedo decir nunca. El día que yo me sienta representado y convencido, ahí estaré.
La gente criticó que te fuiste a Italia, pero volviste…
Hubo gente que dijo: Ideay, Ramón se va y dice ‘quiere a tu país’, y se va para Italia. Y dijeron que no quería vivir esto, yo tengo todo el derecho, creo que viví otras partes del proceso en mi país mucho más importantes, yo me fui voluntario al Servicio Militar, por suerte no estuve en la línea de combate, pero estaba convencido de que estaba aportando algo…
La gente también critica que sos muy huraño o que sos “perro”.
Pues no sé… para opinar sobre alguien hay que conocerlo primero. Creo que la gente que opina que soy una persona muy engreída o indiferente, no me conoce. Además en nuestra familia y entre los primos nos han inculcado y reforzado que no nos gusta perder el tiempo en conversaciones que no tienen mucho sentido. Somos muy duros en eso, o sea si hay una conversación que no nos interesa… no es que siempre hablemos de cosas interesantes, simplemente tomamos la decisión de que en ese momento no queremos compartir y ya está…
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