Ayer se produjo la muerte del tercer guarda de seguridad en la presente semana.
De un disparo que le impactara en la parte izquierda del cuello murió el vigilante Jairo Javier Chávez Garay, de 30 años, a las seis de la mañana de ayer, en la dirección que sita de la gasolinera Salvadorita, una cuadra y media arriba, donde se dedicaba a cuidar una ferretería.
El ahora occiso laboraba para la empresa Viprosa desde hace varios meses, en turnos de 24 horas.
Amada Ligia Pérez, dueña de la casa donde el fallecido alquilaba en el barrio El Edén, aseguró que Jairo Chávez era un inquilino responsable en su pago, tenía buen comportamiento, pero sobre todo era muy trabajador.
La Policía del Distrito Cuatro dio a conocer que todos los documentos del vigilante fueron encontrados, al igual que el dinero que portaba en la billetera. Sin embargo, desapareció el arma de fuego asignada: un revólver calibre 38.
Las autoridades policiales manifestaron que el arma usada para quitarle la vida fue otra, porque encontraron un casquillo de otro tipo de arma. El balazo entró en su cuello y tuvo un orificio de salida en la espalda.
Vecinos del lugar descartan cualquier pasada de cuentas, porque Jairo Chávez era una persona tranquila.
“Nos duele mucho haber perdido a personas especiales como don Jairo”, dijo Amada Ligia Pérez
La Policía se encuentra preocupada porque en lo que va del año han muerto tres vigilantes en diversos puntos de la capital, a quienes les han robado sus armas. Esto ha ocurrido en los lugares que cuidan y luego se ensañan en sus vidas.
DOS MUERTES
Uno de los casos con el que arrancó este año, fue la muerte del vigilante Ricardo José Zelaya Acevedo, de 24 años, a quien la Policía encontró con signos de estrangulamiento el pasado lunes, en una pequeña bodega del casino Scorpion, ubicado frente al cuartel central de Bomberos.
Otro de los incidentes fue el ocurrido el miércoles 13 de enero contra la humanidad del vigilante David Antonio Bustamante, de 55 años, quien fue amarrado y amordazado por varios delincuentes que le propinaron una salvaje golpiza con el objetivo de robarle la escopeta.
Este infortunado hombre trabajaba desde hace seis meses en los terrenos de la gasolinera Shell Armol, en Ciudad Sandino, sitio donde se descargan cisternas de combustible.
En los tres homicidios todavía no existen detenidos, según ha informado la Policía.
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