El juez Séptimo Distrito de lo Penal de Juicio de Managua, Octavio Rothschuh, de oficio revisó las medidas cautelares en contra de las dos acusadas como encubridoras en el caso de la estafa Marca Móvil —la venezolana Karen Vanegas y la nicaragüense Irene Muñoz—, a quienes les triplicó la fianza pecuniaria que era de cinco mil córdobas, y les duplicó el número de fiadores que las acusadas necesitan para estar bajo arresto domiciliar y no bajo prisión preventiva.
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Pero la Fiscalía no se mostró beligerante en esta ocasión, porque se adhirió a las peticiones de la parte defensora, que solicitó que se decretara al departamento de Managua como cárcel para las procesadas.
El juez Rothschuh dio 48 horas a las procesadas para que paguen la fianza que ahora es de 20 mil córdobas para cada una. Ambas tienen a cuatro personas cada una como fiadores de que no huirán de la justicia, mientras da inicio el juicio programado para el próximo 10 de febrero.
Mientras la venezolana Vanegas se encontraba en audiencia ayer por la mañana, en los mismos Juzgados de Managua, en el Juzgado Cuarto Local Penal la esperaba para otra audiencia el ex director de Migración y Extranjería, Fausto Carcabelos, quien la querelló por injurias y calumnias, porque Vanegas declaró en diferentes medios que Carcabelos era cómplice del mexicano por ser su asesor fiscal.
Pero Vanegas no se presentó a la audiencia porque no fue notificada de la misma, y la juez Alia Dominga Ampié reprogramó la audiencia para el próximo 28 de febrero.
Carcabelos explicó que él quiere que la venezolana se retracte o le pida disculpas.
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