Tammy Zoad Mendoza
Muchas personas se dan por vencidas luego de reiterados y variados intentos por bajar de peso o mante nerlo. Otros se deprimen al ver cómo algún familiar o conocido come de todo o en gran des cantidades sin aumentar ni una talla.
Más allá de régimenes de comidas, incansables jornadas de ejercicios o cócteles de productos para disminuir libras, las personas deberían ver más allá del problema de peso, un problema de salud interna en su metabolismo.
El aumento gradual de peso debido al descuido de la salud y a la pérdida de las proporciones tanto de alimentos como del cuerpo propio, se convierten rápidamente y a veces hasta de manera inadvertida en un problema mayor: el sobrepeso y la obesidad. Muchas veces por el desconocimiento de nuestros cuerpos y sus capacidades.
¿Metabolismo lento?
El metabolismo tiene que ver con los movimientos y los cambios que ocurren dentro del cuerpo para poder generar energía para sobrevivir.
“El metabolismo ágil con el que casi todos nacemos puede sufrir daño si no lo cuidamos”, asegura la doctora María Luz André. “Cuando se tiene una dieta desproporcionada, se acumulan las grasas y las toxinas en nuestros órganos y su funcionamiento se va deteriorando, así es cuando se pasa al ‘metabolismo lento’. Es una condición en la cual el cuerpo se torna ineficiente en sus cambios y movimientos internos para producir energía”.
Existen además varios factores que reducen el metabolismo y que nada tienen que ver con la comida. Factores como: estrés, hipotiroidismo, diabetes, hipoglucemia (bajones de azúcar), deshidratación, medicamentos antidepresivos o deficiencias hormonales. Para cada caso hay un tratamiento especial.
La única manera de ayudar a estas personas es comprendiendo las causas verdaderas del problema llamado “me tabolismo lento”.
Acelérese por su salud
El “metabolismo lento” no tiene que ser una condena de por vida. Si quiere evitarse complicaciones futuras o siente que ya está empezando a cansarse y que su organismo no funciona al mismo ritmo, puede tomar cartas en el asunto.
Nuestro cuerpo es como un motor de crear energía. Los alimentos y el oxígeno que respiramos son los combustibles para el cuerpo.
Si no se tiene la cantidad apropiada de azúcares que nos proporcionen energía, no podemos tener un funcionamiento adecuado, mucho me nos ágil.

“Pero la solución no es con sumir dulces en exceso, es consumir alimentos que contengan azúcares en cantidades saludables, como las frutas abundantes en el desayuno para recargar el cuerpo que viene del reposo y prepararlo para comenzar una jornada”, ex plica la doctora. “Otro asunto importante es el factor del ejercicio. Generalmente se cree que hacer ejercicio en grandes cantidades hará bajar de peso, pero, ¿cómo hacer ejercicios sin energía?”.
El cuerpo humano puede darle dos posibles usos a los alimentos que ingerimos: los convierte en energía para sobrevivir o los convierte en energía para guardar. A la energía para guardar se le llama “grasa”.
“Lo que hay que hacer es consumir alimentos en cantidades racionales y proporcionales a la necesidad del cuerpo, de esta manera la grasa que utilicemos que se almacene no sobrepasará los niveles normales y estará disponible para ser utilizada cuando realicemos las sesiones de ejercicios necesarias” dice la especialista María Luz.
No es consumir comidas grasosas o fritas, tampoco se resuelve dejando de comer, ni contando calorías, si no alimentos que en sí aporten grasas naturales y azúcares al cuerpo para éste reciba la energía para funcionar.
Veamos desde hoy a nuestro metabolismo no como un enemigo, sino como nuestro aliado para vivir mejor.
Del metabolismo, además de oxidantes de las grasas y estimulantes de la termogénesis en el cuerpo o la producción del calor natural producto del metabolismo. Puede tomarlo cada vez que quiera ya que no produce problemas de dependencia. Se recomienda al despertar y cuando vaya a dormir.
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