Mientras ocurría esta entrevista, la oposición anunciaba que repartiría los nuevos cargos en instituciones públicas clave entre personas conocidas por su larga trayectoria partidaria. Un día después el ex presidente Arnoldo Alemán lo desmentía.
Rosa Marina Zelaya Velásquez, ex presidenta del Consejo Supremo Electoral (CSE), afirma que es una mujer optimista y cree que las elecciones de nuevos cargos será la gran oportunidad para devolver la credibilidad a las instituciones públicas, espera que los partidos dejen de sacar “más de lo mismo” eligiendo bancadas en los poderes del Estado como hasta ahora lo han hecho.
Apartada en la actualidad del tumultuoso mundo político, Zelaya conoce perfectamente cómo es el juego del poder. Ella estuvo a la par de Mariano Fiallos en las históricas elecciones de 1990 y al frente del poder electoral en 1996, es decir, en las primeras transiciones democráticas de nuestra maltratada república.
En la primera elección, la institución alcanzó una brillantez inapelable, en la segunda ella misma se vio envuelta en la polarización nacional, en tiempos de reformas constitucionales, asonadas, huelgas, recontras, recompas y sobre todo en tiempos de inhibiciones a candidatos presidenciales: Antonio Lacayo, Edén Pastora, Haroldo Montealegre y Alvaro Robelo.
Sin embargo, el escándalo vino con la diputación a su esposo Jorge Samper, cuyo partido por complejidades de la ley electoral de entonces había ganado un curul pero en otra circunscripción. Además, los sandinistas pese a que nunca apelaron, le reclamaron por miles de boletas encontradas en los cauces capitalinos y ahora esgrimen este supuesto fraude para validar las irregulares municipales del 2008.
Zelaya es también una de las primeras víctimas del pacto libero-sandinista. Su periodo fue acortado en el año 2000, violando la misma constitución y consolidó a Roberto Rivas dentro del CSE.
Pero más allá del ruido político, la abogada de 56 años, tiene varias ocupaciones que le consumen su tiempo: Su consultoría jurídica, la familia que incluye esposo, dos hijos y dos nietos, sus negocios y el Club Rotario. Sostiene que le gusta todo lo que hace, incluso al final hasta el trabajo le divierte, además, tiene a la música, los amigos y la guitarra.
Con un traje de saco y pantalón azul oscuro, nos recibe en una pequeña oficina que tiene en su casa, dentro de una muy exclusiva zona residencial de las sierritas de Managua y explica las posibilidades que tiene la débil democracia nicaragüense de sobrevivir en este 2010 que ella considera vital.
::: ¿Cuáles son sus pronósticos para el 2010?
Es un año clave para la institucionalidad, un año de esperanza y optimismo a medida que pongamos el empeño suficiente para que se concrete esta visión de nación…. Los nicaragüenses debemos ponernos metas alcanzables, medibles y se requiere voluntad política de parte de los actores políticos, de los ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil.
::: Creo que la gente está más concentrada en sobrevivir que en la política y la democracia.
Evidentemente las necesidades más apremiantes, empleo y seguridad son la principal prioridad. Sin embargo, creo que el pueblo nicaragüense tiene una vocación democrática y tiene una necesidad de estabilidad económica, política, social y cultural. Si los partidos políticos son representantes e intermediarios de la población ante las instituciones públicas, obviamente tienen que escuchar los reclamos de la población.

::: Pero tengo la impresión que los partidos son los menos democráticos.
El 2009 cerró con esa gigantesca manifestación de noviembre. La ciudadanía se vuelca con o sin partido a expresar claramente esa vocación democrática y esa necesidad que existan instituciones fuertes y clamando por la no reelección presidencial. Deben ser escuchados por los partidos que dicen representarlos. Obviamente existe desconfianza en la clase política, pero es un fenómeno de la mayoría de países de América Latina, los partidos deben devolver la credibilidad en ellos al pueblo. Hay un ingrediente de pesimismo, de saber si la actuación de funcionarios y partidos va en línea correcta o si van a velar por intereses partidarios, ahí lo que cabe es la actuación de la población y las organizaciones civiles que están más estructuradas.
En países democráticos resuelven mucho este tipo de cosas con referéndum o consultas a la población, la otra forma de resolver este tipo de situaciones es a través del diálogo, donde haya una verdadera participación representativa de todos los sectores políticos, sociales y económicos para llegar a un acuerdo sustantivo que supere crisis y de credibilidad y confianza de instituciones y partidos. No podemos negar que existe crisis de valores, económica, de credibilidad y existen crisis constantes en el seno de los poderes pero es por la composición de ellos, donde priva más el rango de la partidización que el profesionalismo.
::: El nombramiento de nuevos magistrados en la Corte y el CSE puede ser un cambio o abrir una nueva crisis. ¿Qué posibilidades ve?
Es una excelente posibilidad para una renovación de liderazgo, sin violentar periodos y la Constitución. Ahorita hablamos de poderes judicial, electoral, procuradores y contraloría, pero está la posibilidad subsiguiente de renovar el poder legislativo y ejecutivo en las elecciones del 2011. Es la renovación de todas las autoridades del país, aunque lamentablemente se hubiera empezado a actuar con el tema de los alcaldes en el 2009.
¿Cuáles son los obstáculos? Tiene que haber voluntad política de hacer las cosas bien y no mediante pactos debajo de la mesa que mantengan la partidización en los poderes del Estado, que es la primera tentación del FSLN y el PLC. Segundo, te dicen no tener los 56 votos y necesariamente hay que pactar, sin embargo, a través de comisiones especiales en la Asamblea Nacional que debe elegir, pueden recibir propuestas del presidente y diputados, aunque la ley también dice que en consulta con la sociedad civil correspondiente.
::: Ya el FSLN dijo que su candidato al CSE es Roberto Rivas.
Es un juego de ajedrez, los dirigentes de partidos tiran su primera jugada y están midiendo la reacción de los demás actores de la vida política y social del país. El mismo monseñor Leopoldo Brenes dijo que era necesaria una renovación total del Consejo. En política uno no se puede desalentar con la primera reacción de una jugada, ahí puede retroceder nuestra precaria democracia.

::: Digamos que se logra un consenso. ¿Nuevos magistrados en el CSE pueden preparar una elección nacional en un año?
–Absolutamente, en nueve o seis meses se puede. El pueblo de Nicaragua ya está preparado para votar, sabe cómo organizar una elección y maneja las diferentes boletas, ya hay una estructura de Juntas Receptoras de Votos y su ubicación, los partidos tienen varias elecciones participando, hay experiencia electoral ciudadana y partidaria.
Hay algunos también que hablan de la importancia de la renovación de los miembros intermedios y hacer una revisión profunda de los funcionarios permanentes del CSE.
::: Si uno ve el fraude de las elecciones pasadas, se da cuenta que una estructura partidaria absorbió por completo el sistema electoral. ¿Qué posibilidad existe en el término de año y medio para cambiar este panorama?
Hay actores en la sociedad, si el poder ejecutivo y legislativo no asumen sus roles, si los partidos no asumen su rol a cabalidad, entonces los otros actores que son sociedad civil, empresa privada, banqueros, cooperativas, sindicatos, iglesias y la comunidad internacional como gran observadora de estos procesos, tendrían que hacer reaccionar a los partidos políticos.
::: ¿Por qué el FSLN arriesgaría el poder que tardó 16 años en conseguir?
Los obstáculos de la democracia y las amenazas de la democracia son grandes, no cabe duda. Los desafíos y complejidades son inmensos, pero los partidos y dirigentes van a llegar hasta donde el pueblo los deje llegar, mi mayor confianza es en la vocación democrática del pueblo que haga reaccionar a los políticos. No va a ser fácil porque la primera tentación es mantener el status quo y cuotas de poder. Estoy clara que tanto el FSLN como el PLC su mejor interés va a ser guardar sus cuotas tanto en el CSE como en la CSJ y la CGR, deben sentir que serían tontos si no lo hacen dentro de su esquema y de alguna manera algunos dirigentes lo han expresado que si llegaron hasta donde llegaron no van a retroceder, más bien van a aumentar esa dinámica de tener más posibilidades de quedarse en el poder.
::: No sabemos ni siquiera los alcances del pacto que hizo el PLC. ¿Qué confianza puede tener la sociedad con los liberales?
Los riesgos para el PLC de repetir un pacto debajo de la mesa y nombrar magistrados del CSE y la CSJ con ese mismo esquema partidista, además de hacerle mucho daño al proceso democrático nicaragüense, le haría mucho daño a su partido y sus candidatos, porque la ciudadanía no es muda o sorda y entiende, sabe qué le conviene y lo ha demostrado en diferentes situaciones muy dramáticas que se han vivido en Nicaragua. Está el peligro que el FSLN y el PLC pretendan conservar su status quo, el riesgo es reelegir a los que están o poner personas de fidelidad a sus partidos.
Pero en todos los partidos hay de todo. Habrán algunos completamente cerrados, pero también hay miembros y militantes del FSLN, PLC y Vamos con Eduardo que tienen vocación democrática.
::: ¿Qué papel puede jugar la convergencia, el diputado Agustín Jarquín Anaya ha dicho que no votará por la reelección de Roberto Rivas?
Los miembros de la Convergencia están obligados a ser consecuentes con sus puntos de vista expresados públicamente, pero no sólo a nivel declarativo en un medio de comunicación, si no, a la hora de votar. De nada sirve decir una cosa en público y a la hora de la hora, simplemente no se concurra a la votación y se acredite al suplente.
::: En el peor escenario, ¿qué posibilidad tendría una tercera vía más allá del FSLN y el PLC?
Siempre es factible, pero lo más importante en estos momentos es la unidad, en la medida que se puedan establecer criterios que unifiquen una visión de nación, ojalá una concertación de todos los nicaragüenses viendo en una sola dirección. Si eso no se puede, tendrán los partidos políticos interesados en un común denominador, que ponerse de acuerdo en esas metas y tratar de ser acompañados por la mayor cantidad de partidos políticos y corrientes ideológicas sin exclusiones. En estos momentos nadie puede darse el lujo de excluirse. Es momento de definir si querés el azul y blanco o seguir destruyendo la institucionalidad. (Además), al analizar la elección del 2006, si el PLC y el ALN van juntos, le ganan al FSLN.
::: Si este año hay cambios positivos, ¿qué pasa si el próximo año tenemos a Daniel Ortega y Arnoldo Alemán de candidatos presidenciales?
Todavía no se puede decir con claridad quiénes van a ser los candidatos, todavía no es tiempo de hablar de candidaturas, es tiempo de ponerse de acuerdos en una visión de nación, objetivos y estrategias para llegar a eso. Creo que es absolutamente prematuro que líderes políticos se estén postulando porque eso es un factor de desunión. El mismo FSLN se está anticipando al presentar como candidato a Daniel Ortega cuando la Constitución no ha sido reformada. Todo el mundo debería enfrascarse en el nombramiento de los magistrados y cargos vacantes, ése es el tiempo en el que estamos, en el de reforzar la economía y ver lo que pasó en las elecciones municipales del 2008 y recuperar la confianza de la comunidad internacional.
::: ¿Quiénes pueden ser magistrados?
Existen muchísimas personas que pudieran ser, la Constitución establece los requisitos formales, no precisa una profesión especial o que la tenga. Si queremos despartidizar tendríamos que pensar en personas que no pertenezcan o hayan pertenecido a juntas directivas de partidos, ni hayan ocupado cargos importantes, se les pueden pedir nombre a universidades, a las asociaciones de abogados y profesionales, o pueden ser personas de los partidos pero que gocen de reconocimiento de la población.
::: Y usted como ex presidenta del CSE, sugeriría algún nombre.
En este momento no tengo un nombre en la cabeza, pero existen ciudadanos de mucho prestigio y reconocimiento, cuyo problema sería si aceptan, a veces, algunos sienten que se pueden “quemar” o no van a tener respaldo.