Por Francisco Xavier Aguirre Sacasa
En muchos países del mundo, sobre todo en aquéllos que tienen democracias representativas, se estila que el Jefe de Estado se dirija a la nación a través de un informe anual pronunciado ante el parlamento. Este informe normalmente se da a comienzos del año.
En Nicaragua ni la fecha de la presentación del informe anual ni su contenido es estipulado por ley. Sin embargo, su presentación “personalmente por el Presidente o por medio del Vicepresidente” es una obligación establecida en el artículo 150 de la Constitución. Es más, el artículo 138 de la Carta Magna se refiere al informe anual del Presidente una segunda vez, señalando que es una atribución de la Asamblea Nacional “recibir en sesión solemne al Presidente y al Vicepresidente de la República, para escuchar el informe anual”. Por su importancia, la Ley Orgánica del Poder Legislativo también hace referencia al informe anual en su artículo 5 y establece que éste se dará en una sesión solemne a la que estarán invitados representantes de los otros Poderes del Estado y del Cuerpo Diplomático.
Por lo que acabo de citar, es obvio que el informe anual es algo importante. También es evidente que su contenido es trascendental y que debe de ser elaborado cuidadosamente. En la mayoría de las naciones serias del mundo, el informe anual del Jefe de Estado es uno de los elementos más importantes del diálogo que el Poder Ejecutivo le debe al pueblo a través de sus representantes, los miembros del parlamento.
Ahora bien, como diputado y como nicaragüense, ¿qué espero del informe anual que el presidente Ortega pronunciara ante la Asamblea Nacional?
- En Nicaragua ni la fecha de la presentación del informe anual ni su contenido es estipulado por ley. Sin embargo, su presentación “personalmente por el Presidente o por medio del Vicepresidente” es una obligación establecida en el artículo 150 de la Constitución.
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- Marc Anthony
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En primer lugar, me gustaría que este informe fuese un mensaje serio dirigido por el comandante Ortega en su calidad de Presidente de todos los nicaragüenses y no como secretario del FSLN. Su informe anual debería de tener, a mi juicio, un enfoque de nación y no partidista.
En cuanto a su contenido, esperaría que se concentrase en el desempeño del país y de su gobierno durante el año anterior, en sus logros y desaciertos. Además, esperaría que abordase los desafíos que enfrenta la República y en las acciones que tomará su gobierno en el 2010 para enfrentarlos y para mejorar las condiciones económicas, sociales y políticas de toda la familia nicaragüense. Un análisis objetivo del pasado y una clara y constructiva visión para el futuro deberían de ser los dos ejes del informe.
Obviamente son muchos los problemas que los nicaragüenses enfrentamos. Acabamos de pasar un “annus horribilis” en que, por primera vez en una generación, nuestra economía sufrió una seria recesión con devastadoras consecuencias sociales para la mayoría de nuestros compatriotas. Aunque esta recesión refleja, en parte, la recesión mundial, el informe debería de admitir las acciones del Gobierno que han contribuido a profundizar la crisis que el país vive y que le han costado a Nicaragua una parte de la ayuda —sobre todo de rápido desembolso— de los donantes tradicionales que nos han apoyado generosamente por años.
Obviamente, el discurso tendrá un componente político. Es natural que el Presidente trate de adelantar —y justificar— a su visión política. 2010 es, después de todo, un año preelectoral. Pero como en estos primeros días del año debería de reinar el optimismo, me gustaría pensar que el Presidente también aprovecharía esta ocasión para anunciar las medidas que tomará para retomar el sendero del fortalecimiento de nuestra averiada democracia representativa y una verdadera reconciliación nacional, y para restaurar confianza, nacional e internacionalmente, en nuestra gobernabilidad. En este sentido, sería bueno que el Presidente admitiese sus equivocaciones, sobre todo en 2008 y 2009, y anunciase un sincero propósito de enmienda, un golpe de timón.
¿Creo que el Presidente seguirá este guión? Juzgando por los discursos que suele pronunciar en sus mítines políticos, es improbable. El comandante Ortega parece sentirse más cómodo con discursos improvisados que carecen de rigor y que más bien están repletos de anécdotas, ataques contra enemigos, internos y externos, de consignas vacías y hasta de informaciones contradictorias. Pero, repito, es la época de año en que debe de reinar la esperanza y tengo el derecho de soñar.
Y a propósito de sueños, espero que una de las resoluciones de año nuevo del Presidente sea la de utilizar el mecanismo de conferencias de prensa periódicas con todos los medios como una manera de establecer un verdadero diálogo con los nicaragüenses. Pruébelo, señor Presidente. A lo mejor le gustará.
El autor es Diputado PLC y Presidente de la Comisión de Asuntos Externos de la Asamblea Nacional
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